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Volver a una escuela segura y tecnológica Volveremos a clases presenciales con protocolos más seguros, programas más flexibles y con familias más integradas a la escuela.

Volveremos a clases presenciales con protocolos más seguros, programas más flexibles y con familias más integradas a la escuela.

Volver a una escuela segura y tecnológica
Volveremos a clases presenciales con protocolos más seguros, programas más flexibles y con familias más integradas a la escuela.
Una maestra de primaria imparte clases a sus alumnos en el reinicio del año escolar 2017. (ARCHIVO/NEHEMIAS ALVINO)

Después de haber sido declarada la pandemia por Coronavirus, la mayor parte de estudiantes y docentes del mundo se fueron a sus casas haciendo esfuerzos increíbles, seleccionado diversas estrategias que les permitieran continuar con el proceso educativo, entre ellas la utilización de herramientas tecnológicas como medio. Esta situación dejó en evidencia muchas debilidades del sistema, muchas deficiencias y falta de equidad en los sistemas educativos, desde los problemas de conectividad y la falta de muchos de los dispositivos necesarios para que la educación virtual fuera una realidad, hasta la dificultad de dar respuesta a necesidades diferentes en los diversos contextos.

Pero definitivamente, la escuela no será la misma que conocimos hasta marzo de 2020.

Si bien es cierto que hemos vivido momentos difíciles, que hemos permanecido en estado de alerta tratando de proteger nuestra salud, también es cierto que volveremos a la escuela. A una escuela reinventada, con fortalezas, con unos docentes llenos de experiencias, que han desarrollado competencias tecnológicas en un tiempo récord que les permitirán implementar estrategias innovadoras que garanticen mejores aprendizajes en sus estudiantes. Una escuela que ha descubierto en su sentido más amplio que el currículo es flexible y en transformación, además de la gran necesidad de que en ella se enseñe verdaderamente habilidades para la vida, particularmente destrezas socioemocionales, tal como se ha enfatizado en la enseñanza no presencial.

También tendremos familias integradas a los procesos de aprendizaje de sus hijos, ya que durante la pandemia han encontrado una oportunidad de fortalecer sus herramientas de apoyo desde el hogar.

Una escuela ante una “nueva normalidad” donde podremos establecer un modelo mixto de enseñanza que combine lo presencial y lo no presencial, enriquecido con las herramientas que nos aportan las tecnologías.

Mientras algunos expertos defienden la postura de que las clases presenciales seguirán en lo adelante, especialmente para los niños más pequeños, otros plantean que debe iniciarse con los más grandes y de manera gradual. Esto lo definirá cada sistema, después de evaluar sus realidades. Pero lo que sí sabemos es que en estas clases presenciales se verán integrados los recursos tecnológicos.

Volveremos a una escuela en la que los recreos probablemente ya no sean iguales que siempre para evitar aglomeraciones, ni los horarios de llegada y de salida igual para todos, con más actividades al aire libre y con todas las medidas de seguridad para preservar la salud de sus estudiantes y profesores.

También tendremos una sociedad donde la educación, los docentes y la escuela serán revalorizados como nunca antes se imaginó.

¿Cómo volveremos a la escuela de una manera segura?

En abril del 2020, diversos organismos internacionales, tales como UNESCO, UNICEF, el Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos y el ACNUR, publican un Marco para la reapertura de las escuelas, en donde establecen procesos importantísimos antes de reabrir, durante la reapertura y una vez abiertas las escuelas.

Las escuelas antes de abrir sus puertas deberán prepararse con planes y procedimientos que permitan volver de manera segura, preparar protocolos, capacitar a todo su personal y a las familias en medidas sanitarias y de higiene conocidas para enfrentar la pandemia del coronavirus.

Las escuelas además deberán contar con todos los insumos necesarios para mantener la higiene: acceso al agua potable, jabón, toallas desechables, desinfectantes, entre otros para poder recibir a sus estudiantes en las clases presenciales.

Deben distribuirse los espacios para que haya la distancia mínima establecida por los organismos competentes entre un estudiante y otro, así como el uso obligatorio de la mascarilla, tanto para estudiantes como para los docentes.

Una vez abiertas, las escuelas deberán poner en práctica un estricto protocolo de entrada y salida de los estudiantes, el cual deberá ser escalonado. Habrá recreos, pero el tiempo y la frecuencia de los mismos, deberá ser estratégicamente diseñado con el fin garantizar el distanciamiento social.

Insistir en la educación para la prevención y la promoción de la salud en la comunidad educativa, no importa cuantas veces sea necesario. Esto quedará para toda la vida y nos ayudará a seguir aplicándolo a pesar de haber salido de la pandemia.

Tenemos algunos estudiantes en nuestras escuelas que requieren de un seguimiento especial, aquellos estudiantes con mayor riesgo por cuestiones de salud, que según su situación tendrán que continuar con el aprendizaje a distancia o hacer otros ajustes. Es necesario que los profesionales de la salud aseguren que este niño puede retornar a la escuela de forma segura aún con todas las medidas de precaución.

También los estudiantes con alguna discapacidad. Son un colectivo que requiere respuestas tan diversas como lo son sus necesidades específicas de apoyo educativo, por lo que una única estrategia no debe ajustarse de manera general a toda la población del sistema educativo. En estos casos debe evaluarse la condición de cada estudiante y determinar la mejor opción para su aprendizaje y desarrollo.

Es importante la elaboración de un plan de contingencia para el manejo de los contagios y para volver a cerrar y abrir las escuelas en caso de que sea necesario.

¨Volver a la escuela durante la pandemia del COVID-19 podría no sentirse normal, por lo menos por algún tiempo. Pero tener planes establecidos para la seguridad, y cerciorarse de que las escuelas cuentan con los recursos necesarios, puede ayudar a mantener seguros a los estudiantes, el personal de la escuela y las familias.¨ (American Academy of Pediatrics, 2020)

Volver a la escuela, cuando nos toque volver, debe seguir comprometiéndonos con la educación.

Debemos seguir valorando todo aquello que vivimos y construimos juntos (ministerios, familias, organizaciones, maestros, etc.) y seguir apostando a que una sociedad unida, puede lograr grandes cosas.

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