Ser bruja está de moda
La moda no puede resistirse a los hechizos de las brujas. Encajes, transparencias, adornos metálicos y, por supuesto, el negro, reivindican el estilo de las magas

En los cuentos infantiles las brujas se presentan como mujeres feas y malvadas que tienen poderes mágicos y que, generalmente, pueden volar montadas en una escoba. Sin embargo, la magia de la moda las convierte en diosas intrépidas y aventureras, como ha demostrado la diseñadora española Teresa Helbig en su colección “I put a spell on you” (‘Te hechicé’), con la que ha dado la vuelta a la bruja como símbolo de lo maléfico.
“Es un homenaje a esas mujeres que han estado privadas de libertad, censuradas, ignoradas o señaladas”, explicó Teresa Helbig quien, con su varita mágica y perfeccionamiento enfermizo, presenta poderosas prendas, como un abrigo con plumas de marabú y tiras de terciopelo inglés, o un vestido largo de inspiración botánica.
Otra de las piezas es un kimono negro que busca recrear el cuento de las magas y las hechiceras con una llamativo dragón y un abrigo rosa que tiene dos búhos realizados a manos y que está adornado con cientos de perlas y piedras de fantasía.

Bordados esotéricos y recuerdos de salem
Esta temporada la moda no trata de cazar brujas, sino de reconciliarse con ellas. Y así, entre todo este fabuloso mundo, sobresalen los bordados esotéricos en las prendas de Viktor & Rolf y en la alta costura de Elie Saab en la que se aprecia las raíces de los aquelarres victorianos.
Las pasarelas de moda están reconociendo que el mal, el estilo barroco y el color negro se atraen, conviven y coexisten en las propuestas de vestir, hecho al que han contribuido algunos filmes que retoman vestimentas que, lejos de lo gótico, se apoyan en el poder femenino.
Por ejemplo, Moschino propone prendas que hechizan y que parecen recién llegadas de los juicios por brujería de Salem, una estética que tiene su fuente de inspiración en series como “American Horror History” o “Chilling Adventures of Sabrina”. Películas como “Suspiria” (2018) han invocado el renacer de la bruja que llevamos dentro en forma de cultura popular, con una doble lectura tanto estilística como social.
Esta tendencia no es del todo nueva. Para la firma Alexander McQueen, Sarah Burton dedicó una colección entera a Elizabeth Howe, una británica que fue declarada culpable y ejecutada en los juicios de Salem en 1692.
Sobre un pentagrama rojo, Sarah Burton homenajeó a las nigrománticas con un “show” en el que las prendas respondían a una revelación familiar de la diseñadora: su madre descubrió que su árbol genealógico estaba relacionado con una de las víctimas de los juicios de Salem y fue ahorcada por los puritanos.
Christian Dior, Jean Paul Gaultier, Gareth Pugh y Rick Owens son algunos de los diseñadores que han revisado los cuentos de brujas y el universo esotérico para rendir tributo en la pasarela.

Vestirse de hechicera ya no es un disfraz de halloween
El resurgir del ocultismo en la moda no solo ha dependido del trabajo de los diseñadores, sino que actrices y cantantes como Katy Perry, Emma Roberts o Madison Montgomery se han “convertido” en brujas e íconos juveniles.
Encajes, transparencias, adornos metálicos, capas de terciopelo, líneas simples, escotes atrevidos y, por supuesto, el negro, son las firmas de su dominio. El retorno de las hechiceras no podía resultar más oportuno, ya que es un momento en el que las mujeres demandan más que nunca respeto e igualdad, además de simbolizar ese poder femenino que está pisando con más fuerza que nunca.
Gracias a esta reivindicación, las brujas de los cuentos infantiles tienen su propia película, con un papel muy diferente al que tenían antiguamente: “Maleficent: Mistress of Evil” (2019), que ahora estrena segunda parte.
Y es que las brujas y el ocultismo dejaron de ser un simple disfraz de Halloween, para convertirse en un signo de empoderamiento femenino.

EFE