Venezolanos en distintos países celebran la captura de Maduro
Festejos, esperanza y cautela marcan las reacciones de la diáspora tras la detención del líder chavista por Estados Unidos

La noticia de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos se propagó con rapidez entre la diáspora venezolana y desató escenas de celebración en distintas ciudades del mundo.
Para millones de migrantes que abandonaron su país en los últimos años, el anuncio fue interpretado como un momento histórico, un punto de quiebre simbólico frente a un régimen al que responsabilizan de persecución política, crisis económica y el mayor éxodo de la región en tiempos recientes.
Aunque las reacciones estuvieron cargadas de euforia, cánticos y banderas, también se mezclaron con mensajes de prudencia.
En Madrid, Quito y Lima —tres de los principales puntos de concentración de venezolanos en el exterior— la alegría fue acompañada de una idea recurrente y es la captura de Maduro es apenas el primer paso de un proceso más largo hacia la justicia y la reconstrucción democrática de Venezuela.
Madrid: banderas, música y una celebración espontánea
En España, miles de venezolanos se congregaron de manera espontánea en la Puerta del Sol, uno de los espacios más emblemáticos de Madrid. Cantos del himno nacional, consignas políticas y bailes improvisados convirtieron la plaza en un punto de encuentro cargado de emoción.
Para muchos, se trató de una celebración que trascendía lo político y se conectaba con historias personales de exilio, separación familiar y años de incertidumbre.
Entre los asistentes predominaba la idea de que la detención del líder chavista representa el inicio del fin de un sistema que, según expresaron, les negó oportunidades y libertades durante más de dos décadas.
Jóvenes que salieron del país siendo adolescentes y hoy viven repartidos entre Europa y América coincidieron en describir el momento como una "felicidad infinita", aunque subrayaron que la justicia solo estará completa cuando se investigue a toda la estructura del poder chavista.
Ecuador: celebración con reclamos políticos claros
En Quito, decenas de venezolanos se concentraron en espacios públicos para corear "¡Venezuela libre!" y exigir el reconocimiento del liderazgo opositor.
A diferencia de la celebración más festiva vista en Madrid, en Ecuador el tono fue marcadamente político. Voceros de la comunidad insistieron en que la detención de Maduro no debe entenderse como un final, sino como una oportunidad para que se respete la voluntad popular expresada en las últimas elecciones.
Los manifestantes recordaron la situación de los presos políticos que aún permanecen detenidos en Venezuela y pidieron garantías internacionales para asegurar una transición real.
También expresaron su agradecimiento al gobierno ecuatoriano por su postura crítica frente al chavismo y por el respaldo brindado a la comunidad migrante, que en Ecuador supera las 400,000 personas entre residentes y refugiados.
Lima: entre la algarabía y el temor por los que quedaron atrás
En Perú, donde reside una de las comunidades venezolanas más numerosas del mundo, la noticia se celebró frente a la embajada de Venezuela en Lima.
Desde primeras horas del día, banderas, música y consignas como "libertad, libertad" marcaron la jornada. Muchos de los presentes eran repartidores, trabajadores informales y familias que encontraron en Perú un nuevo hogar tras huir de la crisis.
Sin embargo, junto a la alegría surgieron sentimientos encontrados. Algunos manifestantes expresaron preocupación por las consecuencias inmediatas de la operación estadounidense y por el impacto que pudiera tener en familiares que aún viven en Venezuela. La esperanza de poder regresar algún día se mezcló con el miedo a nuevos episodios de violencia o represalias.
Un símbolo poderoso para una diáspora fragmentada
Más allá de las diferencias en el tono de las celebraciones, las escenas en Madrid, Quito y Lima comparten un elemento central y se trata de la captura de Maduro funciona como un símbolo de reivindicación para una diáspora que se siente históricamente ignorada.
Para muchos venezolanos, ver al hombre que gobernó el país durante años enfrentar cargos en un tribunal extranjero representa una forma de justicia que no encontraron en su propio sistema judicial.
También se repite una consigna: la detención no equivale automáticamente a la libertad de Venezuela. Líderes comunitarios y ciudadanos comunes coinciden en que el proceso apenas comienza y que será necesario un acompañamiento internacional sostenido para evitar un vacío de poder o un agravamiento de la crisis humanitaria.
Entre la esperanza y la cautela
La reacción global de los venezolanos evidencia el profundo impacto emocional que tiene esta noticia en quienes viven fuera de su país. La alegría colectiva, expresada en bailes, cantos y abrazos, convive con una cautela razonable ante un escenario aún incierto.
Para muchos, la captura de Maduro no borra el pasado, pero abre una posibilidad que parecía impensable.
Mientras se esperan más detalles sobre el proceso judicial en Estados Unidos y sus consecuencias políticas, la diáspora venezolana mantiene una postura clara de celebrar el momento sin olvidar que la verdadera meta sigue siendo una Venezuela democrática, con justicia, reconciliación y la posibilidad real de regresar a casa.


EFE