Trump saca sus mejores galas para la visita de Carlos III en "un día muy británico"
El estadounidense se mostró deseoso de impresionar a sus invitados, en la que es la primera visita de Estado durante su segundo mandato

Salvas de cañón, sobrevuelo de cazas y un desfile de 'casacas rojas' que dejaría atónito a George Washington marcaron la bienvenida que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este martes a los reyes Carlos III y Camila del Reino Unido a su llegada a la Casa Blanca, en un día lluvioso y gris a la británica.
El estadounidense se mostró deseoso de impresionar a sus invitados, en la que es la primera visita de Estado durante su segundo mandato, después de la espectacularidad con la que él fue recibido por los reyes el pasado septiembre en su visita al castillo de Windsor, en Inglaterra.
"¡Que hermoso día británico!", exclamó Trump al inicio de su discurso durante la ceremonia militar con la que dio la bienvenida a los monarcas en la residencia presidencial.
"A la sombra de los monumentos a George Washington y Thomas Jefferson, rendir homenaje al rey británico podría parecer un comienzo irónico para nuestra celebración de los 250 años de independencia estadounidense; sin embargo, de hecho, ningún tributo podría ser más apropiado", consideró.
Ceremonia de honor
El republicano, amante de la monarquía británica y que siempre disfruta de la pompa de una visita de este calibre, sacó los cazas F-35 a pasear, que rugieron sobre sus cabezas después de un desfile militar.
Pero lo más llamativo del acto fue la presencia de soldados ataviados con uniformes británicos, los llamados 'casacas rojas', un gesto para recalcar la buena evolución de las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido.
"Los soldados que antaño se llamaban mutuamente 'casacas rojas' y 'yanquis' se convirtieron en los 'Tommies' y los 'GIs' que, juntos, salvaron el mundo libre como hermanos de armas y hermanos en la eternidad", explicó el presidente, haciendo referencia a la Segunda Guerra Mundial.
En cuanto a los atuendos, todo parece indicar que la primera dama y la reina Camilla se inspiraron en el mismo manual de estilo, ya que ambas lucieron conjuntos de colores claros.
Melania llevó una chaqueta y falda del diseñador estadounidense Ralph Lauren, combinadas con unos zapatos de tacón de Manolo Blahnik.
Carlos III y Camila aterrizaron el lunes en EE.UU. para una visita de Estado de cuatro días con motivo del 250 aniversario de la independencia del país norteamericano, aunque su encuentro se produce en un momento de tensión diplomática entre la Administración de Trump y el Gobierno laborista de Keir Starmer por la falta de apoyo de Londres a la guerra en Irán.
Guiños entre la realeza y el republicano
A pesar de ello, no fueron pocos los guiños del republicano a la realeza británica y al Reino Unido.
"Mi madre estaba prendada de ti, Carlos", aseguró Trump al monarca en referencia a su progenitora, Mary Anne MacLeod, que tiene ascendencia escocesa.
Otra curiosa anécdota ocurrió el lunes, a la llegada de los reyes, cuando Trump y Melania les mostraban la recién inaugurada y ampliada colmena de la residencia presidencial después de tomar el té.
Rodeados de tarros de miel, una abeja se posó en la palma de la mano del presidente -que la observaba sonriente-, bajo la atenta e impresionada mirada de los reyes y de la primera dama, que incluso se llevó la mano al pecho en un gesto de sorpresa.
Esta es la primera visita de Estado de los monarcas británicos a Estados Unidos desde su coronación y también es la primera visita de Estado que ocurre en la Casa Blanca desde que Trump regresó al poder.
Sin embargo, el pasado noviembre, Trump recibió en la residencia al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, con los más altos honores reservados para un evento de este calibre, aunque no fue catalogado como una visita de Estado por tratarse de un príncipe.


EFE