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MUNDO
| 16 JUN 2018, 12:00 AM
Mirador mundial

Las elecciones en Colombia, Nicaragua y la promesa de desnuclearización

El domingo los colombianos deciden por la derecha o la izquierda: el conservador Iván Duque o el exguerrillero Gustavo Petro.

Un hombre organiza las mesas de votación el 15 de junio de 2018, en el colegio electoral que se instala en Corferias, en Bogotá (Colombia).
Un hombre organiza las mesas de votación el 15 de junio de 2018, en el colegio electoral que se instala en Corferias, en Bogotá (Colombia).
20180616 https://www.diariolibre.com

SANTO DOMINGO. Colombia se prepara mañana para uno de sus episodios políticos más determinantes en su historia, una segunda vuelta electoral que podrían significar el ascenso al poder por primera vez de la izquierda con Gustavo Petro o reafirmar su herencia conservadora apostando, como los últimos sondeos dice que será, por el representante de la derecha Iván Duque, que según algunos analistas es una marioneta del expresidente Álvaro Uribe.

Petro, exguerrillero del extinto M-19 y exalcalde de Bogotá, espera convertirse en el presidente de Colombia enfrentando a la elite política de su país. Quedó segundo en la primera vuelta, con 25 % de votos frente al 39 % de su contrincante, y recibe el apoyo de un sector del centro que quedó en el tercer lugar en la primera vuelta, representado por Sergio Fajardo, quien ratificó que votará en blanco y ha llamado a la población a hacer lo mismo.

El candidato del movimiento Colombia Humana ha prometido honrar los acuerdos que condujeron al desarme de la guerrilla de las Farc y "profundizar la paz" mediante reformas que incluyen desde altos impuestos para los latifundios improductivos hasta el tránsito hacia una economía no dependiente del petróleo y el carbón, y centrada en la producción agrícola.

Contra Petro se ha esgrimido, principalmente, su supuesta cercanía con su propuesta al gobierno de Nicolás Maduro, así como sus conflictos durante su gestión como alcalde de Bogotá, donde una crisis de recogida de basura y su enfrentamiento con algunos de sus colaboradores le valieron fuertes críticas.

Mientras que Duque, que según los últimos sondeos difundidos hasta la semana pasada ganaría el balotaje con una ventaja de entre 13 y 20 puntos porcentuales sobre Petro, posiciona sus promesas electores a lo extremo contrario de candidato de la izquierda: modificar el pacto de paz para que los jefes rebeldes culpables de delitos atroces paguen un mínimo de cárcel y no ocupen ninguno de los diez escaños parlamentarios, bajar impuestos a las empresas y liderar la presión internacional contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

La principal crítica contra Duque, del Centro Democrático, es su “sombra”, Alvaro Uribe. "Duque no puede explicarse sin Uribe y buscará autonomizarse de la figura" de su mentor, señala Andrés Ortega, politólogo de la Universidad Nacional a la agencia AFP.

Será el domingo cuando unos 36 millones de colombianos decidirán a qué lado se inclina la balanza.

El tranque en Nicaragua
Las elecciones en Colombia, Nicaragua y la promesa de desnuclearización
En esta foto del 6 de junio de 2018, un manifestante antigubernamental sostiene un mortero hecho a mano en una barricada en Ticuantepe, Nicaragua.

En tanto, la crisis social y política de Nicaragua se encuentra en un tranque que hasta finalizar la semana no encuentra una vía de salida.

Ayer, viernes, el diálogo entre el gobierno de Daniel Ortega y la oposición, que compone un grupo heterogéneo de empresarios, estudiantes, partidos y sociedad civil, fue retomado para ser suspendido a las pocas horas luego de agotarse una jornada de una huelga general el día anterior contra la represión a los manifestantes contra el mandatario nicaragüense, que llevan más de dos meses en las calles.

La razón de la suspensión de las negociaciones se produjo cuando la Conferencia Episcopal, mediadora del diálogo, propuso urgir la presencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), invitar al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos e igualmente a la Unión Europea (UE). La propuesta fue rechazada por el representante del gobierno, el canciller Denis Moncada.

En tanto, los líderes estudiantiles han advertido que las protestas no cesarán hasta que Ortega no llame a nuevas elecciones y abandone el poder.

Ante el panorama, se han reportado que en las últimas semanas ha crecido el número de nicaragüenses que gestionan su salida del país, renovando y solicitando pasaportes, siendo sus principales objetivos de escape a la crisis que amenaza con recrudecerse Estados Unidos, Panamá, Costa Rica, España y México.

El saldo de las protestas y los enfrentamientos en este conflicto suma 200 muertos.

Corea del Norte y “su desnuclearización”
Las elecciones en Colombia, Nicaragua y la promesa de desnuclearización
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump (d), y el líder norcoreano, Kim Jong-un (i), estrechan sus manos al comienzo de su cumbre histórica el 12 de junio de 2018, en el Hotel Capella, en la isla de Sentosa (Singapur).

La semana comenzó con un hito, la cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, el pasado 12 de junio en Singapur.

Después del paseo nocturno de Kim y sus selfie, del icónico apretón de manos entre Kim y Trump, las fotos protocolares y las expectativas, la cumbre finalizó con una promesa inesperada por parte de Estados Unidos y que empezó a concretarse el jueves: el cese de maniobras militares conjuntas con Corea del Sur en la península coreana a cambio un proceso efectivo de desnuclearización.

A pesar de que el acuerdo entre ambos líderes ha sido celebrado por sus respectivos gobiernos, en lo que Trump ha sido efusivo a través de su cuenta de Twitter en la que hasta manifestó que evito una catástrofe nuclear, las dudas sobre su cumplimiento sobre vuelan sus intenciones.

“Sigue habiendo un riesgo de no lograrlo (la desnuclearización) pero creo realmente que el mundo ha puesto las condiciones correctas”, dijo Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos después de una reunión en Pekín con su homólogo chino, Wang Yi el jueves.

Lo aparente es que la administración de Trump ha puesto toda su fe en mover la montaña de un conflicto heredado de la Guerra Fría, propósito apoyado por Corea del Sur, aunque vigilado con escepticismo por Japón y aupado por China y Rusia.

Las sanciones contra Corea en Norte siguen en pie, como el resguardo y la moneda de cambio frente a la posibilidad de que Kim no cumpla con el desarme nuclear.

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