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El Líbano supera los 3,000 muertos en once semanas de ataques israelíes

La violencia, que estalló el 2 de marzo al calor de la guerra de Irán, deja ya 3,020 muertos, 9,273 heridos, 130,000 desplazados

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El Líbano supera los 3,000 muertos en once semanas de ataques israelíes
Tiendas de campaña de familias desplazadas en Beirut. (EFE/NOEMÍ JABOIS)

Este lunes, el Líbano sobrepasó los 3,000 muertos desde el inicio del conflicto con Israel hace once semanas, en medio de un alto el fuego que solo existe sobre el papel y de los intentos de Estados Unidos por limar asperezas entre dos países con pocas papeletas de firmar una paz permanente.

La violencia, que estalló el 2 de marzo al calor de la guerra de Irán, deja ya 3,020 muertos, 9,273 heridos, 130,000 desplazados en albergues oficiales y muchos más fuera de ellos, aún sin garantías mínimas de seguridad para poder regresar a sus hogares pese a la tregua técnica.

Estas son algunas claves para entender las complejidades del conflicto y cómo están las cosas 3,000 muertos después:

1. Continuación de los bombardeos

Hasta la entrada en vigor del cese de hostilidades hace un mes, Israel bombardeaba con fuerza el sur del Líbano, el oriental Valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut conocidos como el Dahye, las principales zona del influencia del grupo chií Hizbulá.

En la actualidad, los ataques se concentran casi exclusivamente en la regional meridional, con un único ataque en el Dahye y contados en la Bekaa durante estas semanas de tregua, pero la intensidad es muy elevada y el radio de acción israelí no deja de aumentar hacia áreas cada vez más al norte.

Según datos oficiales, más de 380 personas murieron desde la implementación del alto el fuego, mientras que el Consejo Nacional para la Investigación Científica estima en más de 10.000 el número de unidades de viviendas destruidas o dañadas en ese periodo, la mitad de ellas totalmente.

2. Invasión terrestre

Durante la guerra, el Estado judío anunció su intención de establecer una 'zona de amortiguación' en el sur del Líbano, de donde se ha negado a retirarse pese al alto el fuego y donde ha continuado avanzando hasta controlar al menos 68 aldeas, de acuerdo con cifras libanesas.

Recientemente, el Ejército israelí aseguró que sus tropas llegaron a cruzar el río Litani, a distancias de hasta 30 kilómetros de la frontera de facto en sus tramos más alejados y la barrera natural que delimita el área de operaciones de la misión de paz de la ONU en el Líbano (FINUL).

Además de lanzar ataques desde ellas, las fuerzas israelíes están llevando a cabo un gran número de demoliciones de inmuebles en las áreas del sur que mantienen ocupadas, tal y como han denunciado las autoridades libanesas, y como ya ocurrió tras el anterior conflicto de 2024.

3. Combates con Hizbulá

Por su parte, Hizbulá retomó los ataques contra objetivos israelíes en el quinto día de la tregua, en respuesta a las violaciones del acuerdo por parte del Estado judío, y también ha ido incrementando su intensidad con el paso de las semanas.

Fuerte en la guerra de guerrillas, el movimiento chií se concentra en atacar sobre todo a los soldados presentes en el sur del Líbano, donde ha apostado por los drones de 'Vista en Primera Persona' (FPV) cargados de explosivos, un arma de bajo coste que ha complicado considerablemente la misión israelí.

Hizbulá es un movimiento armado, la rama que Beirut pretende neutralizar, pero también político, con ministros en el Gobierno, diputados en el Parlamento y un amplio apoyo popular entre la comunidad chií.

4. Negociaciones frágiles

Sin embargo, y pese a que sí tuvo mucho qué decir durante las negociaciones indirectas que pusieron fin a la guerra de 2024, a través de su aliado Nabih Berri, máximo legislador libanés, esta vez Hizbulá no participa en las conversaciones en marcha entre el Líbano e Israel.

Mediado por Washington, este diálogo directo solo ha servido hasta ahora para declarar una pseudotregua y dos extensiones de la misma, la última de ellas el pasado viernes por otros 45 días.

El Gobierno libanés ha pedido reiteradamente una consolidación del alto el fuego para poder seguir negociando otros asuntos, pero nada apunta a que Israel vaya a detener su escalada ni a que otras dos reuniones previstas para las próximas semanas vayan a resultar en avances sustanciales.

Entre los dos principales escollos están la negativa israelí a replegarse del Líbano y la incapacidad de Beirut para desarmar a Hizbulá por la fuerza, al menos sin que ello derive en un estallido de violencia interna. 

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