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|Sociedad|
| 09 SEP 2018, 12:00 AM

Las redes sociales, jueces y verdugos de la sociedad actual

El politólogo Rafael Toribio habla sobre los aspectos positivos y los negativos de las mismas

20180909 https://www.diariolibre.com

SANTO DOMINGO. La llegada del internet revolucionó al mundo. Es algo innegable y con los años, de sus manos, llegaron las redes sociales, herramientas que se han convertido en vigilantes y jueces de la sociedad como tal, lo que incluye el escrutinio al comportamiento de los funcionarios, políticos, entidades gubernamentales y ciudadanos de comunes. Pero ojo, ellas, son un arma de doble filo.

Están ahí, auxiliadas de los videos de celulares y de cámaras de seguridad instaladas en cualquier lugar inadvertido y motivadas por una sociedad que muestra su inconformidad con el “statu quo” actual y que quiere ser un ente activo. Las redes sociales, expresadas a través de Twitter, Facebook o Instagram (las más populares en la República Dominicana), son muy activas al momento de denunciar un hecho que transgrede la ley (y que en algunas ocasiones no es como se vende). Pero su activismo no para ahí, pues se han convertido en jueces de las acciones que denuncian, con la característica de que el resultado casi siempre es una dura condena contra quien o quienes cometen o se atribuye el hecho evidenciado.

A través de ellas se crean temas de debates, los cuales se tornan muy intensos y ofensivos, en ocasiones: se producen enfrentamientos entre políticos, funcionarios y figuras públicas, y por supuesto se denuncian hechos simples como violaciones de las leyes, atropellos policiales, inconductas de congresistas, peleas entre personas, actos de falta de higiene en establecimientos comerciales y un largo etcétera.

Las redes sociales, jueces y verdugos de la sociedad actual
Caso Lucía Medina y las mochilas

En estos días hay un ejemplo del tema sobre qué tan lejos se ha llegado tras una denuncia surgida a través de las redes sociales. Se trata del caso de la diputada Lucía Medina, quien está sometida a un fuerte escrutinio de parte de la sociedad luego de que se diera a conocer un video en el cual se muestra una mochila de las donadas por su fundación con el logo del Ministerio de Educación, lo que le valió la acusación de que usó fondos del Estado. La presión fue tan fuerte que durante varios días su nombre fue “trending topic” en Twitter y el tema pasó a los medios de comunicación tradicionales y de ahí, por supuesto, al dominio público con exigencias de políticos opositores y el anuncio del Ministerio de Educación y la Junta Central Electoral de realizarían investigaciones. Tras todo esto, la legisladora dio una explicación, que lejos de tranquilizar los ánimos, los exacerbó, pues pocos creyeron su versión de que pagó por las mochilas y que el suplidor entregó “por error” cierta cantidad de las mismas con el logo cambiado.

La opinión de un experto

Para el politólogo Rafael Toribio, coordinador del Diálogo Intec para la Acción de la referida universidad, el tema puede ser peligro y prestarse a diversos objetivos. Por un lado, dijo, está el ciudadano que quiere y se siente empoderado al tener voz con estas herramientas de comunicación, y por el otro gravitan la persona que saben y utilizan estos instrumentos con fines de dañar.

Sobre el lado positivo consideró: “También están siendo utilizadas por personas que tienen formación, tienen criterio, no responden a interés particulares y que la utilizan como una forma de poder expresar su parecer sobre diferentes aspectos y comportamientos de autoridades o de personas de carácter público que solo a través de estos medios tienen la oportunidad de poder emitir un parecer, incluso de poder, y eso, esto lo apunto yo, es positivo”.

En cuanto al mal uso que muchos les dan, dijo: “Ciertamente que el acceso o la disponibilidad del uso de las redes sociales permite que personas que, quizás sin formación de vida o respondiendo a intereses muy particulares, emitan opiniones en diferentes aspecto sobre lo que no tienen conocimiento acabado y están reflejando intereses muy particulares y eso poco enturbia lo que pudiera ser la realidad de los hechos, lo que puede distorsionarlos”.

Esta situación fue calificada por el experto como preocupante, debido a que “ciertamente que lo que estamos presenciando es un uso desproporcionado, incluso, a veces irresponsable de las posibilidades que ofrecen esos medios”.

Al abundar sobre ese grupo manifestó que existen casos de personas “que ese es su trabajo, responden a quien les paga, colocan temas, no siempre rodeados de veracidad, sino que todo lo que se quiere es impactar a otras personas, a otro grupo, y entonces ya ahí no se está haciendo un uso adecuado”.

Para el politólogo existe otro peligro del uso de este medio de comunicación y se da cuando el individuo que se anima a hacer uso de las redes “sintiendo que tiene presencia en la vida pública” se quede con eso, de “solamente sumarse a una convocatoria o adherirse a una tendencia que aparece”, lo que a su entender provoca que esa persona no participe en grupos organizados como partidos políticos o entidades de la sociedad civil, debido a que se siente satisfecho desde el punto de vista psicológico con el esfuerzo que da unirse a una causa a través de un celular.

No hay responsabilidad

El aspecto de la falta de responsabilidad es otro punto que inquieta al politólogo, al plantear que con las informaciones que se dan por las redes sociales ocurre que salen sin un filtro de veracidad. “Eso es peligroso, inconveniente, difícil de controlarlo porque una de las características de estas redes sociales es que han democratizado la posibilidad de incidir, de expresarse y también, quizás, de hacer daño sin mucha responsabilidad”, adujo al ser entrevistado por Diario Libre.

Las consecuencias son negativas cuando las redes se utilizan con informaciones falsas con “visus” de verdad. “Entonces eso está haciendo mucho daño al construir algo sobre datos dispersos que se unen para dar una visión y entonces las redes sociales, donde no hay ningún tipo de filtro y no hay una responsabilidad en el uso, recibe eso y lo da como cierto y entonces lo divulga sin reparar primero de dónde vino esto, qué visus tiene esto de realidad y asumir de que no todo lo que a uno le llega por las redes sociales es verdad”, indicó.

“Uno no tiene el derecho ni el deber de hacer una discusión sin siquiera cuestionarse la veracidad de lo que está canalizando”, dijo Toribio.

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