20180727 https://www.diariolibre.com

La Junta Central Electoral ha devuelto la pelota a la cancha de los partidos, particularmente a los partidos que controlan el Congreso Nacional, al erigir una muralla de argumentos legales y prácticos en contra de la realización de unas primarias simultáneas.

No solo serían muy costosas, aunque fuesen para dos partidos solamente, sino que a su complejidad se suma el hecho de que también se deben realizar al menos dos elecciones en corto tiempo y posiblemente tres convocatorias si hubiese segunda vuelta presidencial.

El intento de los partidos en crisis es un contrasentido y ahora tienen que saberlo, como lo sabe todo el pueblo.

El mantenimiento del calendario electoral democrático es mucho más importante que cualquier querella partidaria, por grande que sea el partido, y el calendario electoral es al que hay que rodear de garantías para asegurar un torneo justo y legítimo.

Para ello, no importa tanto cómo se eligen los candidatos (el que elija mal, pagará las consecuencias en las urnas), como el que haya igualdad de oportunidades para que los partidos presenten sus propuestas al electorado.

Y esto implica regulación del financiamiento, reglas claras en el gasto electoral, y transparencia en los procesos, entre otras medidas, así como un eficaz régimen de consecuencias contra el fraude electoral en todas sus manifestaciones.

El dilema de la Junta, sin embargo, es que tiene que trabajar con los instrumentos que le den. Si le aprueban una ley de partidos dentro de seis meses, tendría que aplicarla incluso a riesgo de un “tollo” electoral. Por eso, más que todo, la JCE debe prepararse para todas las eventualidades.

atejada@diariolibre.com

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