20180716 https://www.diariolibre.com

A pocos días de que termine la legislatura, la ley de Garantías Mobiliarias descansa en la Cámara de Diputados esperando por su aprobación. La importancia de facilitar vías de crédito a las Mipymes está sobradamente demostrada y su prácticamente inexistente morosidad también. Sin embargo, endeudarse para el consumo todavía es muy fácil, pero para producir... un problema. Las Mipymes necesitan acceder a préstamos con menos obstáculos que los que encuentran hoy. Y necesitan que se abra el rango de las garantías. Una cosecha, el ganado, un televisor o una máquina podrían serlo. Así ocurre en los países en los que las Mipymes dominicanas compiten: Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y México (que reformó su sistema en 2010) cuentan con un sistema eficiente de garantías mobiliarias. Las ventajas son muchas: “oportunidad de obtener nuevos recursos para financiar sus proyectos. Formalización de las empresas y su inclusión financiera. Mejores condiciones para competir frente a productos y servicios extranjeros. Contratar y retener el mejor talento humano. Contar con un respaldo financiero que apoya su perdurabilidad.”

Hay algo más que nos incumbe a todos, porque no solo los dueños de estas empresas son los interesados en que accedan al crédito. El 72% de los empleados formales dominicanos trabajan en pequeñas y medianas empresas. El dato es del Observatorio Mipymes de abril.

Si el desempleo y la informalidad son el gran problema de la economía dominicana (en todas sus variantes etarias y sectoriales), aprobar una ley que fortalezca a las empresas que concentran al 72% de los trabajadores no solo es de sentido común. Es urgente.

IAizpun@diariolibre.com

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