Mecanismos de control

Las dos recientes tragedias ocurridas en San Pedro de Macorís que han culminado con el asesinato de dos mujeres gracias a la colaboración de un sistema judicial bajo completo cuestionamiento, han movido a las autoridades a buscar culpables. Ya es tarde para estas dos mujeres, pero no para buscar una explicación racional que permita impedir que estos casos vuelvan a ocurrir.

Si hubo dolo y colusión, no hay nada más que hablar: aplicar todo el peso de la ley a los inculpados, pero si todo fue el resultado de otras razones, esta es la explicación que deseo explorar.

Con la adopción del Código Procesal Penal todo cambió en la administración de justicia y en la enseñanza del derecho en el país. La vieja cultura del “tránquenlo” expresada en el viejo código y en la “íntima convicción” de los jueces, dio paso a la “Epifanía de la libertad”, en la cual el papel del juez es preservar la libertad del individuo acusado de un crimen o delito.

Este es un sistema que ha tenido éxito relativo en los países que cuentan con instituciones respetadas, capaces de aplicar la ley sin mirar a quien y que cuentan con los mecanismos y facilidades para ello.

Cuando en esos sistemas le ponen impedimento de salida o prisión domiciliaria a una persona, esto se cumple, lo cual no es el caso de nuestro país.

Por ejemplo, en esos países ningún preso por violencia puede salir a la calle sin el informe de una junta de psiquiatras que evalúe el estado mental del individuo. Así se evita que un sicópata o un individuo perturbado mentalmente pueda salir a la calle a repetir su crimen.

Así se evitan las tragedias... Continuará.

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