Pre-campaña y regulaciones absurdas

La Junta Central Electoral acaba de emitir la proclama que declara abierto el período de precampaña y fija el tope de gastos para los aspirantes a candidaturas de puestos electivos, la cual, fundamentalmente, recoge la letra de la Ley de Partidos, la Ley Electoral y otras disposiciones conexas.

El problema es que hay contradicciones evidentes, situaciones que no se podrán controlar y otras que chocan con disposiciones constitucionales.

Los puntos más álgidos y controversiales tienen que ver con derechos fundamentales, con el gasto en la precampaña, con el uso de medios y con la propaganda electoral.

Todos queremos candidatos “puros”, pero es violatorio al derecho a la intimidad que un aspirante tenga que presentar un certificado de laboratorio que demuestre que está limpio de drogas, pero un narcotraficante no tiene que mostrar un certificado de su actividad ilícita. Lo mismo pasa con el certificado de buena conducta.

Hasta ahora, que sepamos, la JCE no ha emitido un instructivo sobre el control de los gastos de campaña, pues pone al candidato a disponer de los comprobantes correspondientes a sus gastos. Eso es amarrar el perro con longaniza. Todo el mundo en cada pueblo sabe quién hace gorras o camisetas y hay partidos que tienen montadas eficientes estructuras de producción. ¿Se van a certificar ellos mismos?

Es discriminatoria la prohibición de uso de ciertos medios en la campaña, así como que se puedan colocar afiches fuera de los locales. ¿Quién puede prohibirme que yo ponga un afiche de un candidato en mi casa?

Seguiremos...

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