Ser o no ser

Una candidatura de Leonel Fernández parece ser (por el momento) la clave para las elecciones presidenciales del 2020. Si la Ley le prohíbe o no le prohíbe ser candidato por un partido diferente por el que ya fue precandidato es la discusión del momento.

En defensa de su derecho a ser candidato presidencial se han emitido varios argumentos. Uno de los primeros, el de Pelegrín Castillo, sustentado en el argumento de que “dejemos que sea el pueblo el árbitro”. Ese no resiste mucho análisis. La democracia parlamentaria se basa precisamente en que el pueblo delega en sus representantes la decisión de hacer las leyes. Será la ley la que determine si él u otro político en similares circunstancias puede presentarse. Si es el pueblo el que debe ser el árbitro en discusiones que competen a los tribunales, deberíamos ampliar el rango y empezar a opinar, como pueblo, en otros temas. ¿Haremos un referéndum cada vez que no nos gusten las decisiones de los tribunales?

Otras opiniones sostienen que se le estaría negando el derecho que todo dominicano tiene a ser elegido. Si esa puerta se abre... también Danilo Medina podría argumentarlo.

La primera batalla se ha planteado ya en los tribunales con la instancia de dirigentes del PTD ante la Junta Central Electoral objetando el cambio de nombre a La Fuerza del Pueblo (iniciales de Leonel Fernández Presidente) y la fusión de su partido “con algo que no existe” (sic) por no respetar los reglamentos internos del PTD.

Será la JCE la que decida. Son los primeros pasos, que dan la idea de la importancia que tiene para el resultado final que Leonel Fernández participe o no como candidato en mayo. Su presencia y su ausencia. Su aceptación de las decisiones que emanen de la autoridad electoral si no fueran de su conveniencia.

(Sin olvidar que toda esa legislación fue apoyada por el partido que él presidía...).

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