Una democracia demasiado cara

Si se saliera a preguntar a la población en general qué opinan de la democracia dominicana dirían algunas cosas buenas, pero en general opinarían que nos está saliendo demasiado cara.

Las instituciones de nuestra democracia, llámese Congreso Nacional y partidos políticos, para citar solo dos, no resisten un análisis de costo-beneficio.

El Poder Legislativo, con poco más de 200 miembros, consumirá RD$7.282 millones de pesos en el 2019, es decir, casi 100 mil pesos diarios por legislador sin que se pueda apreciar la importante labor que realizan en favor del pueblo dominicano. Eso sin contar la alta suma que reciben por las exoneraciones de vehículos que alcanzan miles de millones en los últimos períodos constitucionales.

La Junta Central Electoral gastará en este año pre-electoral, la friolera de RD$6,997 millones, de los cuales los partidos se llevan una gran tajada y aun así, no les alcanza para sustentar cualquiera de los juguetes nuevos que se inventan para cada campaña política, como ahora el juego digital que se llama las “primarias”.

En el campo electoral habría que agregar los RD$600 millones que se lleva el Tribunal Superior Electoral cuya limitada competencia en el campo electoral cuestiona su necesidad.

Y no estamos hablando de la ración del boa que se llevan los nombramientos políticos, las botellas, las “nominillas” y cuanto invento se ha creado para esquilmar al Estado, para que se pueda apreciar que esta democracia tiene que comenzar a actuar racionalmente, o vendrá un cambio político de impredecibles consecuencias.

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