Venezuela enquistada, ¿nosotros también?

Y ahí al lado, los venezolanos siguen sufriendo una de las peores crisis humanitarias, económicas, sociales que recuerdan. Maduro ha logrado enquistarse.

El asesinato del capitán Acosta cuando se encontraba detenido no ayuda a pensar que otros militares seguirán su ejemplo de disidencia. Nadie quiere guerra pero Maduro tampoco quiere paz.

Venezuela se ha enquistado como se enquistó Cuba y se detuvo en el tiempo. Ahora las calles de La Habana son un parque temático para nostálgicos y varias generaciones de cubanos han tenido que vivir privadas de libertad. Y de todo lo que la libertad trae, empezando por el progreso económico y social. (El primer contrasentido es creer que una revolución puede durar décadas.)

Vuelve el diálogo entre la dictadura chavista y la oposición. 55 países reconocen a Guaidó como presidente legítimo, luego 55 países entienden que Maduro es un usurpador. Es incomprensible, pero todavía sectores en Europa y en América defienden un régimen que ha arruinado en todos los sentidos un país grande y próspero de América Latina. Venezuela tardará, una vez se acabe la dictadura, décadas para recobrar su tejido económico y empresarial, la riqueza perdida, el bienestar (poco o mucho) logrado. Venezuela tiene problemas reales. Profundos. Graves.

República Dominicana no tiene problemas políticos que justifiquen el despliegue del ejército rodeando el Congreso para protegerlo... de los militantes del partido que tiene mayoría en el Congreso y además gobierna. Es una ironía o una paradoja. O un simple aspaviento.

Pero jugando, jugando... cualquiera se pone nervioso.

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