Viviendo el cambio en tiempo real
Además de la crisis sanitaria y el descalabro educativo se desarrolla ante nuestros ojos otro problema de intrincada solución: el del mercado de trabajo.
A nivel regional Moody´s habla ya de que la crisis del empleo afectará de manera más grave a los más jóvenes. Eso repercutirá en el aumento de la informalidad (que en nuestro país representa el 54% del sector laboral) y las consecuencias no tardarán en verse en los sistemas de pensiones y en la bancarización.
El teletrabajo, parcial o a tiempo completo, incidirá en el alquiler de oficinas, en el transporte y por supuesto en el de los viajes de negocios o trabajo. Las teleconferencias se han revelado indispensables, prácticas y baratas. Y con menos oficinas ocupadas... algo habrá que hacer con esos edificios; las ciudades se adaptarán.
Trabajaremos de otra forma, si tenemos la suerte de mantener el empleo. Cambiaremos la rutina de la semana, la disposición de las áreas en la casa, la relación con la empresa, la medición de resultados, las habilidades requeridas. Trabajaremos en otro ecosistema y no hablamos de los próximos diez años sino de que estos cambios ya están siendo implantados y que las repercusiones sobre la fuerza laboral son severas aunque no entendamos todavía el resultado final.
La desindustrialización afectará al empleo masculino y repensaremos la jornada laboral de 8 horasy los contratos de trabajo tal como están diseñados ahora. Trabajar desde cualquier lugar y a cualquier hora será una revolución importante a nivel social.
Nuestra vida está estructurada en torno a ciertos parámetros que ahora mismo se derrumban.

Inés Aizpún