Voto en el exterior y la vieja conducta

Se ha querido armar uno de los tantos “falsos conflictos” a que nos tiene acostumbrados la clase política, con el tema del voto en el exterior.

En primer lugar, las relaciones entre los estados se realizan por medio de sus cancillerías. Por tanto, al solicitar la Junta Central Electoral el permiso a los Estados Unidos para realizar los comicios en esa demarcación, el canciller dominicano tenía que dirigirse al Departamento de Estado, el cual respondió con la nota diplomática número 20-534, de fecha 26 de marzo de este año, en la que solicita a cada embajada que realice “un proceso de votación a distancia que garantice que el proceso se llevará a cabo con el debido respeto a la soberanía y el orden público de los Estados Unidos, incluido el respeto a las políticas y directrices nacionales y locales relativas a COVID-19.” Y “recomienda encarecidamente que... sus ciudadanos que residen en los Estados Unidos puedan votar por correo u otro método que no requiera presencia física en un lugar de votación...”

Otros países respondieron en idéntico sentido.

Evidentemente, si las condiciones cambian se podrán hacer de manera presencial.

Ahora bien, ¿por qué los partidos políticos no aceptan una fórmula de voto por correo? Porque no se tienen confianza y porque todavía viven en el pasado.

Yo entiendo que no confíen en el correo dominicano, pero existen empresas de correo de alta confiabilidad que se podrían utilizar para dar el servicio y todos podrían votar en la seguridad de que sus votos serán contados.

Y con una ley que lo permita, se podría iniciar una nueva era electoral en el país.

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