20171207 https://www.diariolibre.com

Estas líneas son para expresar desahogo y frustración ante la asqueante contaminación sónica que afecta a nuestro país y en mi caso en especial, hablo de Invivienda. Las 24 horas del días tengo que lidiar con la música, los improperios y el “calibraje” de motores de los que asisten a dos negocios en mi calle, el Colmadón Tabará y el Billar D´Kevin Billar.

En este país hay una ley de medio ambiente que regula el ruido además de una resolución del Ministerio de Interior y Policía que regula los horarios de expendios de alcohol a través del COBA. Desde que Franklin Almeyda no está en Interior y Policía, los siguientes ministros no le dieron continuidad a este programa, muy beneficioso para aquellos que vivimos en sectores clase media baja y estamos rodeados de centros de expendio de alcohol. Increíble, pero un país con alta tasa de criminalidad, “ninis” y adolescentes embarazadas, lo que crece son los centros de romo.

Llamamos al 911, y a la Policía de Invivienda que está a menos de 5 minutos de donde resido y nunca llegan. Es más, tengo fotos y vídeos de policías en los negocios mencionados o aceptando dádivas los días que tienen karaoke y perico ripiao. Tendré que mudarme, porque mi madre se enfermó de los nervios y la presión por el ruido. Es frustrante el desinterés de las autoridades.

Ahora que levantan el horario de expendio de alcohol se me asoma el infierno, la desesperación y la decepción de vivir en un país donde la autoridad nos deja huérfanos. ¡No levanten ese horario y reactiven el COBA! Mi familia tiene derecho a estar tranquila en su casa.

Ana Luisa Medina

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