Patrones del petróleo
La factura petrolera y la tendencia de los subsidios a los hidrocarburos reflejan decisiones nacionales al margen de los precios internacionales

El alza del precio del petróleo, cuya duración es indeterminada por el momento, induce a ir vislumbrando algún tipo de medidas. No hay muchas opciones: traspasar el precio al consumidor o aumentar los subsidios; importar menos o endeudarse.
A diferencia de muchos otros países, R.D. ha decidido no traspasar el aumento de costo al consumidor, por lo que tendrá que aumentar los subsidios que pesarán sobre el equilibrio fiscal. Sin embargo, esta medida presenta la ventaja de que, aunque la factura petrolera afectará la balanza comercial y cambiaria, y, por tanto, la estabilidad macroeconómica, su efecto inmediato no se reflejará directamente en la inflación. Concomitante y convenientemente, la tasa de cambio DOP/USD se ha reevaluado, presumiblemente por el influjo de capitales de deuda externa recién recibidos a principios de año.
De no moderarse el uso de combustibles, se generaría un sobrecosto que requeriría adicionales recursos, nacionales o internacionales.
Acudir al endeudamiento externo será lo más fácil. De otra manera, si se mantuvieran altos los precios, habría que implementar un aumento de impuestos para financiar el subsidio a los hidrocarburos. Como los estudios indican que el consumo de hidrocarburos es mayor a mayores niveles de ingreso, pagarían los impuestos nuevos quienes en gran parte absorben los subsidios, aunque también se beneficiaría la población de escasos recursos económicos.
La posibilidad de reducir el consumo de hidrocarburos, o subsidiarlo, requiere evaluar los patrones de uso de sus componentes. A notar, el volumen de importaciones creció al 3.0 % en promedio entre 2010-2025. Los subproductos, sin embargo, presentan diferencias importantes.
Mientras el volumen de importaciones de petróleo crudo y gasoil (industrial) son estables, alrededor de unos 8.5 millones de barriles anuales cada uno, el gas natural ha crecido 7.9 % anual, llegando a representar un tercio del volumen total de hidrocarburos y casi un quinto de la factura petrolera.
La partida de mayor valor monetario corresponde a la gasolina, cuyo uso es personal. Esta muestra un crecimiento de 11.9 % anual promedio, e insensibilidad con relación al precio. Así, entre 2020-2022 cuando el precio promedio se triplicó, el volumen de gasolina aumentó un 27 %.
El caso de 2020 es muy revelador. Mientras los volúmenes importados de gasoil óptimo y de gasolina premium cayeron -8 % y -5 % respectivamente, el volumen de gasoil y gasolina regular (consumido por los estratos de menores ingresos) cayeron -22 % y -21 %, mostrando una mayor sensibilidad que sus pares premium. Todo esto en el contexto de una significativa reducción de precios (-31 %), por lo que se infiere que el cierre económico fue determinante del consumo y el ajuste fue más drástico en la población menos favorecida.
Esto continúa. Con relación a 2019, el volumen de importaciones de gasolina premium ha aumentado un 56 %, la gasolina regular, un 4 %.
Resulta también importante observar que, según la clasificación de erogaciones por funciones del Gobierno Central, el subsidio de combustibles y energía muestra una evolución paralela al precio del petróleo WTI hasta 2023. A partir de 2024 el subsidio crece desmesuradamente, duplicándose ante un incremento de apenas 11 % en el precio del petróleo. Si aplicáramos el ratio subsidio-precio promedio para el periodo 2014-2023 al periodo 2024-2025 resulta que el subsidio otorgado presenta un exceso estimado de unos RD$ 70,000 millones. ¿Qué será de la economía dominicana si este patrón persiste en un entorno de mayores precios?
Como se ve, la factura petrolera y los subsidios son afectados por los movimientos de los precios internacionales fuera del control del país, pero también por los patrones de consumo de grupos particulares y la aplicación algo alegre de algunas políticas públicas. Estas realidades deben ser consideradas en las consultas sobre medidas paliativas que plantea sostener el gobierno con representantes sociales y económicos.

Ellen Pérez Ducy