Montados pero en el subdesarrollo
La crisis de un parque vehicular desbordado
Por cada mil habitantes, 604 vehículos y 350 motocicletas. Casi parece que, al nacer, al dominicano le entregan ruedas y llaves. Con semejante abundancia, el tapón viene prácticamente de fábrica.
Pero conviene hacer otra cuenta: cuántos respetan el semáforo, ceden el paso, usan las direccionales o entienden que la acera pertenece al peatón.
El afán de andar montado se entiende. Un transporte colectivo insuficiente convierte cualquier motor en una solución individual. El problema comienza cuando esa solución se conduce como si los demás sobraran.
Tampoco basta con exigir papeles. Un vehículo con frenos dudosos, gomas lisas, luces fundidas o una humareda capaz de ocultar el paisaje no debería recibir permiso para seguir repartiendo peligro. Urge endurecer las exigencias sobre las condiciones de los automotores, con inspecciones técnicas serias, periódicas y sin padrinos. Y aplicar sanciones que hagan más costoso incumplir que mantener el vehículo en condiciones. Porque aquí suele confundirse el derecho a circular con una licencia para hacer lo que dé la gana. Más calles ayudan; más disciplina también. De poco sirve ensanchar una avenida si cada conductor lleva dentro su propio desorden. Con 604 vehículos por mil habitantes, necesitamos algo más que espacio: autoridad que ordene y conductores que obedezcan. De lo contrario, seguiremos montados, pero sin avanzar.
