¿Fijar el día de la Constitución?

Tiene tanto valor como una fiesta religiosa...

La Constitución quisiera de vez en cuando ser como los políticos que van a los programas y denuncian y reclaman y demandan. Por ejemplo, si pudiera, protestaría que el 6 de noviembre no se celebre en la fecha, se retrotraiga al 5 y todo el fin de semana se dedicara al ocio y al recreo.

Habría que preguntar a la historia si los constituyentes se reunieron en algún resort en el 1844 e hicieron turismo interno y no Patria. Ya la Playa de Najayo estaba ahí y de seguro también La Toma. Aunque poco o mucho monte, sí naturaleza apropiada para un buen baño.

El Constitucional que sirve para tantas cosas en estos días, debiera hacer lo que no le está permitido y fallar a favor de que el 6 de noviembre sea ocasión augusta. Día feriado, sí, pero no para irse de feria, sino por el contrario para reflexionar sobre el texto fundamental de la República.

Si la Nación inspira devoción, justo es que el fervor empiece por lo que congrega y da razón de ser. También vale en su ámbito que primero fue el verbo y el verbo se hizo letra y habitó entre nosotros.

Los valores de la Patria son tan dignos como una religión.

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