¿Fue un error la comisión mixta?

Aquí nadie renuncia a sus ventajas...

El proyecto fue obra de expertos nacionales y extranjeros e introducido a las cámaras por la Junta, la especialista con más experiencia en la materia. La Ley fue un subproducto de la política, uno de los tantos consensos que desarreglan y echan a tierra las cargas más equilibradas.

No podía pensarse ni esperarse que los legisladores, orientados por sus partidos o sus líderes (todos con cuentas propias), podían aprobar la moción sin tocarla, sin quitar una coma o agregar un punto. Todo proyecto se supone perfectible y se pretende sea perfecto después del escrutinio de senadores y diputados. Sin embargo, aquí ocurre lo contrario. Los intereses no se aguantan, y al actuar como bisontes en la pradera, destruyen todo lo que encuentran en su paso. Así sucedió con la Ley de Partidos y parece que también con la Electoral.

Era impensable que los arrastrados renunciaran al arrastre o que los arrastrantes los afectaran en su presencia. Eso de comisión mixta fue un error, pues el conflicto se veía a leguas. ¿Qué sentido tiene caminar dándole la vuelta a la manzana: mucho cansancio y nada de avanzar? Solo se aumentaron los costos.

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