La Junta está bronca...
No quiere que le dañen las elecciones...
Dicen que lo mucho hasta Dios lo ve, y ahora fue la Junta, que de pronto se vuelve más observadora y acuciosa.
El reconocimiento, por ejemplo, era mera rutina. Nada más era llevar firmas, y se sabía por anticipado que no habría sorpresa.
Los gobiernos hacían y deshacían en tiempo de elecciones, y la Junta se declaraba impotente, atada de pies y manos, para hacer y deshacer jugadas.
Hasta los impuestos únicos de ahora.
Pues bien, tampoco la Junta se enteraba del desplazamiento de votantes el día de las elecciones, a pesar de que era frecuente y a la vista de todos.
Ahora decidió tomar cartas en el asunto, y a la denuncia de su presidente, se supone, seguirán medidas. Antes era solo en Pedernales, o en Elías Piña.
Ahora también en San Juan, Hostos, Dajabón, se reproduce la trashumancia, solo que en la ocasión se da al vapor y de manera escandalosa.
La Junta teme, al parecer, que esa alteración de la voluntad de una población, con votos ajenos, origine situaciones que escapen a su control.
Y el orden, ese día, no debe olvidarse, será de su entera responsabilidad.
Diario Libre
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