La normalidad de antes no era buena...

Las autoridades no deben dejar la patrulla

¿Se puede de una situación mala sacar una experiencia buena? El toque de queda, por más seña, y su efecto en la gente. El gobierno decretó, la policía ejecutó y la población a regañadientes acogió.

En principio se pensó que sería imposible, como ahora el uso de mascarillas, pero poco a poco la autoridad se impuso y todo se convirtió en rutina.

Los comandos no siempre fueron contenidos, ni los moradores prudentes, pero de tanto correr unos y aplicar macana los otros, se logró un punto medio.

Ahora que cesa la medida y el barrio vuelve a lo de antes y lo de antes no era bueno, no solo en el vivir desaprensivo, sino en el hecho criminal frecuente, debe ponerse en práctica lo aprendido.

No hay dudas de que el orden público se mantuvo bajo control durante los pasados meses, y que la camioneta, la centella y la sirena impidieron que se violara el horario.

No se sabe con qué ánimo el barrio volverá la normalidad, pero se conoce el temperamento del criollo, y un territorio recuperado, tiene que ser – necesariamente– de libertad.

Dar sus vueltas por las noches para que no se olvide sería una forma de tener la zona a soga corta.

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