Los malos ejemplos se acumulan...

El Policía no puede violar su régimen

El mundo gira y gira, dice la canción, pero no siempre de la mejor manera. Hay situaciones que se celebran como buenas y analizadas son malas.

Por ejemplo, los agentes de policía que se hacen los graciosos por las redes o que se convierten en héroes civiles al participar en protestas.

Un giro, un cambio de posición, ya que en vez de ir en contra, va a favor. En vez de reprimir, la represión va tras de sí. Nada nuevo, por cierto, pero que podría ser peligroso y contagioso, pues altera la disciplina interna y contraviene la Constitución.

Ya no se recuerda a quien se hizo famoso por la denuncia de los sueldos cebolla, ahora tristemente célebre porque se descubrió que quien lloraba no era él, sino la pareja. Y tampoco por el bajo ingreso, sino por violencia de género.

Actualmente se vive otra sensación, se enaltece al sujeto, sin tomar en cuenta el predicado. La Policía tiene su régimen, su ley interna.

Cuando un agente participa en un acto público sin permiso de sus superiores, no solo viola el estatuto, sino la Constitución que le impone condición de no deliberante.

Eso se quedará así, pero los precedentes se acumulan y apuntan a lo peor.

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