Nunca es bueno olvidarse del templo

No es tan difícil sacrificar un cordero

Los frailes de Las Mercedes no lo saben, pero los funcionarios ya no usan celulares, ahora se comunican por flota.

Cuando llaman a los compañeros del PRM, una grabación muy solícita informa que marcó un número equivocado.

El fastidio es grande y la paciencia de Dios tiene límites, pues lo justo era que una vez ganadas las elecciones, los nuevos titulares se pusieran a la orden.

Además, en el caso, la ofrenda no podía ser de palabras, ni de intenciones. Lo menos sacrificar un cordero, a la antigua usanza.

El Cambio oró en las Mercedes y sus ruegos fueron escuchados y no solo escuchados, también complacidos ¿A qué entonces olvidarse del templo ?

Incluso, pensar en el origen de la Orden, que fue redimir a los cristianos cautivos. Fe que da, fe que espera y los frailes de Las Mercedes apoyaron la causa.

No está bien sacar los pies al compañerito de la base, que siempre se pasa de intenso, pero ¿Olvidarse de “su iglesia” ?

El poder marea, pero no tanto como para dar las espaldas al altar o humillarlo con una donación tan precaria que mejor no repetir el monto.

Creyeron llegar al poder con Constantino, pero Constantino se está quedando a deber.

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