Odebrecht e Indra: negocio es negocio
No valen las razones cuando se trata de $$$
Negocio es negocio dijo el chinero de la esquina y el limpiabotas de mitad de cuadra le hizo coro. Los dos capitalistas conceptuosos.
No es verdad que la Junta va a burlar a Indra con un informe hecho por ella misma o con una auditoría de la Cámara de Cuentas.
Debió decírsele que los aparatos eran defectuosos al momento de la entrega y no después de una controversia que todavía no termina.
Lo técnico y lo político nunca se divorcian, pero es porque nunca se casan. Indra ahora no es Indra, es España, y por alguna razón de por medio anda el embajador de la Madre Patria. De seguro que no gestionando lo justo, sino defendiendo los intereses de sus súbditos.
Incluso habrá que prepararse para oírlo denunciando la inseguridad jurídica, que en eso los europeos se pasan.
Igual podría suceder con Odebrecht, y mucho más yéndose a una jurisdicción extraña. Los norteamericanos no van a decidir sobre ética ni sobornos, sino sobre las particularidades de un negocio.
Tal vez no sean sobrecostos, sino costos consentidos de palabra y no registrados bajo firma. Odebrecht no cree en Dios, pero sí en el dinero.
Como las putas, cuarto en mano, el resto en tierra...
Diario Libre
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