Si la Junta no pone orden, todo irá a pique
Si no controla a unos, los otros harán lo suyo
La Junta, haciendo de bombero y preocupada por su fuego, no podía atender la marcha y sus consignas, aun cuando estas no se ajustaban a la ley ni a sus propias disposiciones. La del pasado domingo no fue la primera y, por el descuido, tampoco la última.
No es que con protestas se desafíe el organismo, pero sí con mañas se vulnera el orden establecido. El camuflaje resulta una obra perfecta.
En la parada de Luis frente al Congreso se produjo un corito juguetón de “Se siente, se siente Luis presidente”. En el mitin de Juan Bolívar las pancartas definían el carácter de la movilización.
Político y electoral.
Se dirá que la Junta ni nada podrá contra desbordamientos de democracia o masas desaprensivas y sin control. Más que cierto.
El problema sería la reacción, el contagio, la imitación. Que así como sectores de oposición no se someten al rigor de la Junta, tampoco las fuerzas del Gobierno.
A la reelección no hay que picarle un ojo, afrentosa como ella sola.
Si la autoridad no aparece ni se impone con unos, de seguro que no se atreverá con otros, y las normas –después de tanto afanar– se irán a pique.
¡Un poquito para atrás, por favor!