Una joya la conducta militar y policial
Poco hacen ante la impertinencia...
La situación que se vive en estos días de toque de queda es un laboratorio de la farmacéutica dominicana.
No experimenta con ratones, sino con seres humanos, por lo que se supone que las medidas que se imponen afectarán la conducta colectiva.
Las imágenes que se recogen y luego se reproducen en las redes constituyen un muestrario de la forma de ser del dominicano de a pie y montado. Incluso sorprende que la autoridad sea tan persuasiva, a pesar de uno que otro empujón o consabida galleta. Los agentes nunca antes fueron tan cordiales ni gozosos, pero sobre todo tan estrictos.
No le cogen corte al prestante “Usted sabe quién soy” y dieron de baja al “Deme un chance”. Tampoco discriminan y reciben igual trato hombres y mujeres.
Hasta en el lenguaje se dan mutaciones. El ¡súbanlo! suena mejor que el ¡tránquenlo! y la camioneta abierta luce más decente, cómoda y aireada que la perrera. Derechos humanos en tiempos del coronavirus.
No es una maravilla, pero se acerca, mucho más si se toma en cuenta la insolencia y hasta agresividad del ciudadano que se cree por encima del toque de queda.
Solamente el “patica pa qué te tengo” salva.
