Dèjá vu electoral

La Junta Central Electoral ha hecho bien en salir al frente a las acusaciones de mal manejo en las elecciones primarias, en particular por el uso del software utilizado y decir que no tiene objeciones a que los procesos sean auditados.

Por supuesto, sus explicaciones no dejarán satisfechos a los perdedores y difícilmente consiga que los ganadores a todos los niveles la apoyen.

En cada elección hemos tenido acusaciones de fraude y hay que decir que en todas, en unas más y en otras menos, los partidos intentaron torcer la voluntad de los electores comprando votos, falsificando documentos de identidad y la larga lista de delitos que se cometen en cada comicio. En algún torneo también se ha acusado a la Junta de haber cometido o permitido el fraude.

En esta no será diferente y la Junta debe estar preparada para cargar con el bulto de la culpa porque, en verdad, la naturaleza clientelista de nuestras elecciones no le permite al perdedor admitir su derrota. Por eso, es de encomiar el gesto del expresidente Hipólito Mejía de reconocer que las urnas no le favorecieron. Esa es la conducta democrática que esperamos de todos los líderes.

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