Identidad perdida
En un reportaje de investigación publicado ayer en este diario, se narran los problemas que arrastran los habitantes de una comunidad pobre de la provincia Santo Domingo, Mata Los Indios.
Encima de arrastrar su pobreza y las limitaciones de las condiciones materiales de existencia, los habitantes de la comunidad tienen que luchar también contra atavismos culturales que afectan su vida civil. Es el caso de que para “protegerlos” de los males y de la brujería, a las personas les cambian el nombre y cuando van a utilizar su identificación con fines civiles, su “nombre” no coincide con el real que está registrado en el Estado Civil.
Por tal motivo, el nombre de la madre real no aparece en el documento, sino el nombre ficticio que le dieron para “protegerla”. Así, se multiplican los casos de menores sin declarar, o mal declarados, que ahora no pueden obtener sus cédulas de identidad, lo que les dificulta su vida civil.
He ahí una gran tarea para el Registro Civil dominicano, en manos de la Junta Central Electoral para devolverle la vida ciudadana a una gran cantidad de dominicanos “muertos vivos”.
