La nueva Junta
Al terminar cada año electoral los políticos intentan inventarse una nueva Junta Central Electoral. La discusión siempre es la misma: que sean químicamente puros, que no sean políticos, entendiendo por “políticos” que no sean miembros prominentes de un partido, o que sean de la sociedad civil sin explicar de cuál sociedad civil, si de la política o de otra desconocida.
Nadie dice que la mejor Junta es la formada por personas con conocimiento de la política, con sentido práctico y, sobre todo, por personas íntegras e incapaces de torcer la voluntad popular expresada en las urnas.
La Junta por naturaleza tiene que ser política: ella administra lo que da legitimidad a la autoridad política y debe estar formada por personas con equilibrio emocional para lidiar con las presiones que generan los torneos electorales y las complejidades de proteger el registro civil de los dominicanos. La Junta también tiene que ser tecnológica porque todos los procesos que maneja, de una manera u otra, tienen un componente tecnológico.
Una de las más importantes decisiones de Estado es escoger una buena Junta.
