Ha hecho bien la Junta Central Electoral en ordenar el conteo de los votos presidenciales del Partido de la Liberación Dominicana emitidos en las pasadas elecciones primarias.

La JCE siempre ha dicho que no tiene nada que ocultar y que confía en su sistema de voto automatizado y, por tanto, no podía negarse a un escrutinio de este tipo que, además, es un derecho de cualquier participante en los comicios.

Otra razón de peso obligaba al nuevo conteo de los votos: el sistema de voto automatizado tiene que pasar la prueba de las primarias si aspira a ser el que se utilice en las elecciones municipales de febrero del 2020 y presidenciales y legislativas de mayo. Si quedase algún resquicio de duda sobre la operatividad de un sistema en el que se han invertido más de mil millones de pesos, las elecciones del próximo año correrían peligro.

Si las cosas salen como la Junta espera, es decir, que no haya discrepancia entre lo reportado y lo contado, es de justicia que los impugnantes acepten el veredicto de las urnas.

El país necesita tranquilidad y un orden basado en la verdad.

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