Un grave error
Constituyó un error de bulto de la Policía Nacional haber utilizado la vestimenta de sacerdote para controlar, de la peor manera posible, un caso de secuestro.
Utilizar a un agente vestido de sacerdote para inutilizar a una persona compromete los esfuerzos de la uniformada para actuar eficientemente en otros casos y desvirtúa y devalúa el papel de los pastores y de los sacerdotes en la sociedad.
¿Qué delincuente o ciudadano cualquiera en situación de peligro va a aceptar la mediación de un sacerdote cuando puede ser un policía disfrazado?
Además, ¿cómo sabía la Policía que se trataba de un delincuente peligroso, o de un desquiciado, o simplemente de una persona afectada por una situación cualquiera que explotó en un hecho delictivo?
La Policía tiene que pedir excusas a las iglesias por este papelazo y debe además revisar sus métodos de solución de conflictos. Utilizar imágenes que tienen el respeto de la sociedad para operaciones que se pueden resolver por métodos comprobados, habla muy mal de nuestra Policía.