Un registro único de ciudadanos

República Dominicana carece de un registro único de ciudadanos, como lo poseen otras naciones del mundo, que mediante la creación de un sistema con número único concentra un archivo con los documentos oficiales de cada individuo. Aquí contamos con la cédula, como documento nacional de identidad y electoral; sin embargo, sólo nos sirve para autenticar nuestra identificación.

En otras naciones, como por ejemplo España, allí existe el DNI (Documento Nacional de Identidad), que es más que un simple documento de identidad, es el registro de cada ciudadano, que le permite desarrollar múltiples acciones en el transcurrir de su vida, sin la necesidad de saltar de institución en institución colectando documentos para obtener el objetivo que busca: cédula, pasaporte, inscripción universitaria, ingreso a instituciones militares, etcétera.

Y yo me pregunto: ¿Podríamos alguna vez tener un registro único de ciudadanos en este país? Lo dejo como una anhelada propuesta al Gobierno dominicano.

Hago la observación porque, como a mí, a todo el que le expidan un documento de carácter oficial, para uso académico o que posea validez a nivel internacional, sólo por citar dos ejemplos, tiene que dedicar varios días y hasta semanas para completar esa gestión; además de los impuestos que conlleva el proceso.

Eso implica un sinnúmero de documentos que forman parte de la identidad del ciudadanos, y que difícilmente sufran algún tipo de modificación, como es el acta de nacimiento, los títulos académicos, entre otros.

Citemos un solo caso: para obtener una certificación del título de grado universitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el interesado debe llevar: acta de nacimiento legalizada (dos gestiones para un mismo documento), certificado de bachillerato (documento que al momento de ingresar era requisito), copia de la cédula, copia de la portada de la tesis de grado o monográfico y copia del título de grado.

Lo propio ocurre para obtener la licencia de conducir, el pasaporte, seguro médico, así como el expediente que debe completar el que aspira a una profesión de grado universitario, técnica o de servicio militar, entre otros. Es cierto que como nación hemos avanzado en algunos aspectos pero, sin temor a equivocarme, contar con un registro nacional de ciudadanos automatizado simplificaría la vida de las personas y de las instituciones, y nos colocaría a la altura de naciones altamente organizadas.

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