Ciudadanía
A pesar de que la Constitución da la ciudadanía dominicana a quienes nazcan de padres que tengan estatus legal en el país, lo cierto es que las regulaciones migratorias han complicado la definición de eso que se considera “estatus legal”.
Pocas veces he hecho esto de hablar de situaciones personales en este espacio, pero creo que relatar mi caso en primera persona podría ayudar a que las cosas no sean tan complejas para quienes escogemos a República Dominicana como hogar, más por selección que por necesidad.
Tengo un hijo que nació aquí hace casi un año. Su madre es cubana y su padre boricua, con la ciudadanía estadounidense que nos acompaña. Cuando vino al mundo, ambos padres teníamos una visa autorizada en el país. El pediatra del niño, un dominicano puro y duro, lo llama con cariño “El Antillano”, porque es de padre boricua, madre cubana y nacido en República Dominicana. A nosotros nos encanta eso, pero nos ha llenado de tristeza descubrir que nuestro hijo no es ni será dominicano, aunque haya nacido aquí.
Resulta que, a pesar de que la Constitución da la ciudadanía dominicana a quienes nazcan de padres que tengan estatus legal en el país, lo cierto es que las regulaciones migratorias han complicado la definición de eso que se considera “estatus legal”, y jamás nos pensamos que tener un hijo aquí nos traería tantas contrariedades en términos migratorios.
Según los estatutos actuales, explicados a nosotros por personal de la Dirección General de Migración y con la eficiente colaboración de la Oficina del Defensor del Pueblo, mi retoño es un “turista”, con un estatus migratorio irregular (o sea, ilegal) y que tendrá que pagar la penalidad de rigor por haber estado más tiempo del permitido en República Dominicana, a pesar de que nació aquí.
Yo creo que eso no es justo. Respeto las decisiones soberanas de las naciones, pues de eso se trata la independencia, pero en este caso, percibo que no se es justo. Comprendo, como me dijo cándidamente un funcionario, que “aquí todo es para los haitianos”, pero por otro lado entiendo que casos como el de mi hijo no deben ser metidos en ese costal, porque me tocará explicarle en el futuro que nació en República Dominicana, pero no es dominicano, y eso no será sencillo de justificar.
Benjamín Morales Meléndez