La JCE como hijo bastardo

Recuerdo que para 2016 hubo un proceso de selección de los miembros de la Junta Central Electoral semejante al actual. En un momento la comisión del Senado encargada de la preselección tuvo diez ternas, pero resistió hasta lo último la presentación de su informe dizque porque se encontraba en “sesión permanente”, lo que leído entre líneas y en lenguaje de los políticos lo que sugería era que estaban en “negociación permanente”. El final es conocido con el alumbramiento de una criatura que resultó bastarda porque aunque cada interés en juego puso una parte, todos negaron la paternidad. Por eso, el Senado sin dar muchas vueltas debe asumir su rol constitucional y hacer la mejor selección posible, salga pato o gallareta.

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