Réquiem para el voto automatizado

El voto automatizado para febrero va rumbo a sucumbir sin tener culpa, porque hasta prueba concreta en contrario sacó muy buenas notas en octubre. No hubo un solo voto observado, ni impugnación de mesa ni instancia ante la Junta Central Electoral por fallas de esta novedosa modalidad. El sustituto: la boleta física, un paso atrás precisamente en unos comicios con voto preferencial para regidores. Y todo porque habla de irregularidades en octubre gente que fue aventajada discípula del Balaguer que nunca “triunfó” sin comillas, el de los fraudes colosales, el del cierre de emisoras, de los trastrueques de listados y de militares asaltando juntas electorales. Lo deplorable es que ese coro del atraso esté sumando voces nuevas.

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