La lucha de un apicultor gazatí para salvar a sus abejas: "Se fueron; no hay árboles"
La escasez de recursos y el bloqueo israelí complican la apicultura en Gaza

En Gaza, la ofensiva israelí no solo ha acabado con edificios enteros, también con árboles y huertos que servían de sustento a las abejas de Sameh Al Aqad. Tras meses desplazado lejos de sus colmenas, este gazatí las va reconstruyendo sin apenas recursos, para llenarlas de nuevo de unos insectos que, dice, forman parte de su sangre.
Antes de octubre de 2023, cuando comenzó la ofensiva israelí en respuesta a los ataques de Hamás, Al Aqad tenía 100 colmenas en un pequeño terreno de Jan Yunis, en el sur del enclave. Tuvo que abandonar entonces su casa por los bombardeos de Israel y cuando volvió más de un año después, coincidiendo con la tregua de enero de 2025, se encontró con que estaban destruidas. Solo dos se salvaron.
"Las colmenas estaban rotas, los marcos y todo lo demás había desaparecido. El apiario estaba completamente destruido", explica a EFE junto a los reconstruidos cajones de madera que albergan los panales, puestos en hileras sobre el suelo.
Cultivos arrasados
La destrucción generalizada de la Franja palestina, donde alrededor del 80 % de los edificios están dañados o completamente destrozados y cientos de miles de personas viven en tiendas de campaña, afecta también a su superficie verde y cultivable.
De hecho, solo el 3 % de las tierras de cultivo de Gaza permanecen accesibles e intactas, según un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) divulgado este martes.
Una superficie que ha disminuido además un 25 % desde que se firmó el alto el fuego el pasado octubre, debido a que Israel ha ido ganando terreno en los últimos meses y ocupa casi un 70 % de la Franja palestina.
Antes de la ofensiva israelí, el 41 % de la superficie de Gaza era terreno agrícola y la agricultura representaba alrededor del 10 % de la economía del territorio.
"Todas se habían ido"
En la vida de Al Aqad, eso se ha traducido en menos alimento para sus abejas. "Antes de la guerra había campos abiertos, huertos, árboles y otros recursos para que las abejas se alimentaran: había polen, flores, de todo", explica.
Ahora, añade, la mayoría de los huertos de cítricos, almendros y melocotoneros están destruidos, y también han desaparecido muchas acacias, una fuente importante de su sustento. Todo esto, dice, ha tenido un "impacto enorme" en los insectos.
De hecho, relata que cuando volvió a su terreno todas las abejas se habían ido, por lo que no le quedó más remedio que adquirir nuevas para intentar volver a dar vida a las dos únicas colmenas que se encontró intactas.
El resto, hasta unas 60, las ha ido rehaciendo con pedazos de las antiguas y comprando un material muy difícil de conseguir, en un territorio donde la escasez es la tónica por el bloqueo israelí.
Sin material de apicultura
"Compré más madera y reparé el resto de las colmenas, pero criar abejas es caro. Aún así, compré abejas y las crié. Pero cerraron los cruces fronterizos, no podíamos conseguir medicinas para las abejas, marcos ni cera", dice sobre el control israelí sobre todo lo que entra y sale de la Franja.
Al Aqad insiste en que la apicultura en Gaza, de vital importancia para conservar el ecosistema, se enfrenta a "inmensas" dificultares. "No hay herramientas, ni medicamentos, ni marcos, ni madera, ni colmenas; de todo eso falta. Esto es lo que más sufrimos. Los suministros apícolas son completamente inaccesibles".
Por ello, espera que Israel vuelva a dejar entrar todo lo que necesitan y que los apicultores puedan volver al trabajo, que "la vida vuelva a ser como antes".
Mientras, Al Aqad no renuncia a su oficio porque, asegura, no puede vivir sin estos insectos. "Las abejas son parte de nuestras vidas, de nuestra sangre. Son nuestro alimento, nuestro trabajo y el sustento de nuestros hijos".



EFE