Arañas vasculares: cómo borrarlas y evitar que vuelvan
Las arañas vasculares, pequeñas líneas rojas, violáceas o azuladas que se dibujan sobre la piel, especialmente alrededor de la nariz y las mejillas, se convierten en uno de los problemas de la piel más comunes

Olalla Álvarez, enfermera experta en medicina estética, con máster en Enfermería Dermoestética y en Cosmética y Formulación explica a EFE las claves necesarias para someterse a un tratamiento de láser vascular, uno de los más demandados para acabar con estas pequeñas venitas.
Este tratamiento permite actuar de forma selectiva sobre estos pequeños vasos sanguíneos, aunque el tratamiento debe adaptarse a su color, calibre y profundidad y, sobre todo, partir de un buen diagnóstico que determine su origen.
No todas las "venitas" son iguales, el primer paso es diferenciarlas
Las telangiectasias, conocidas popularmente como arañas vasculares, son pequeños vasos sanguíneos que se hacen visibles a través de la piel. Suelen aparecer en las aletas de la nariz, las mejillas o el mentón y pueden presentar tonalidades rojizas, violáceas o azuladas.
"Normalmente son bastante fáciles de identificar: aparecen como pequeñas líneas rojas, violáceas o azuladas que podemos ver a través de la piel y que no desaparecen de manera permanente", explica la experta, fundadora de Olalla Álvarez Aesthetic Medicine.
Sin embargo, no todo enrojecimiento facial responde a la presencia de una pequeña vena. En ocasiones existe detrás una alteración como la rosácea, que puede provocar un enrojecimiento más difuso y una tendencia a desarrollar nuevos vasos.
"En algunas personas no vemos vasos individuales tan claramente, sino un enrojecimiento facial más difuso. En esos casos es importante realizar un buen diagnóstico porque puede existir una rosácea u otra alteración cutánea detrás de ese eritema", señala la especialista.
Por eso, antes de decidir cómo eliminarlos, el primer paso es determinar exactamente qué se está tratando. "No todas las lesiones rojas de la cara son simplemente ´venitas´", advierte.
Cómo actúa el láser vascular: diferentes tipos según el aspecto
El láser vascular permite tratar de forma selectiva pequeños vasos sanguíneos visibles a través de la piel. Su mecanismo se basa en la llamada fototermólisis selectiva, un principio por el que la energía luminosa es absorbida principalmente por la hemoglobina de la sangre y se transforma en calor.
Ese aumento controlado de temperatura provoca la coagulación y el cierre del vaso, que posteriormente es reabsorbido progresivamente por el propio organismo. "Una de sus grandes ventajas es precisamente esa selectividad: podemos actuar sobre el vaso intentando preservar al máximo la piel que lo rodea", explica Álvarez.
La elección de la tecnología, no obstante, es fundamental. "No existe, sin embargo, un único ´láser vascular´", aclara. Existen diferentes longitudes de onda y tecnologías que se seleccionan en función del color, calibre y profundidad del vaso, además del fototipo y las características de la piel.
Los vasos pequeños y superficiales de color rojo pueden responder a longitudes de onda con gran afinidad por la hemoglobina. En cambio, para determinados vasos azulados, de mayor calibre o situados a mayor profundidad, pueden utilizarse tecnologías con mayor capacidad de penetración, como el láser Nd:YAG de 1064 nanómetros.
La conclusión es que no existe un tratamiento universal para todas las arañas vasculares. El mismo procedimiento no tiene por qué ser adecuado para cualquier paciente ni para cualquier vaso.

La ojera oscura también puede tener un origen vascular
Una de las aplicaciones que destaca la especialista se encuentra en una zona donde, a priori, no siempre se piensa en el láser vascular: la ojera.
Ese tono azulado o violáceo que aparece bajo los ojos no siempre responde a una pigmentación. La piel del contorno ocular es especialmente fina y puede dejar visibles los vasos y las venas situados debajo.
"En algunos pacientes, ese aspecto azulado o violáceo que asociamos a una ojera oscura no se debe únicamente a pigmentación, sino a la presencia de vasos o venas perioculares visibles a través de una piel especialmente fina", explica.
Cuando existe un componente vascular identificado, determinadas tecnologías láser pueden actuar sobre esos vasos y mejorar el color de la zona. Pero antes es imprescindible determinar qué tipo de ojera presenta cada persona. "Es fundamental diferenciar una ojera vascular de una ojera pigmentaria, estructural o mixta, porque el tratamiento es completamente diferente", apunta Álvarez.
Además, pueden coexistir varios factores, por lo que el diagnóstico previo adquiere especial importancia. En la región periocular, además, las precauciones deben ser máximas: cualquier tratamiento láser próximo al ojo requiere una valoración específica, una técnica adecuada y los correspondientes sistemas de protección ocular.
¿Pueden volver a salir?
Esta es probablemente una de las principales dudas después de someterse al tratamiento. La respuesta es sí, aunque con un matiz importante: el vaso tratado puede cerrarse y desaparecer, pero eso no significa que la piel haya perdido la capacidad de generar nuevos vasos visibles.
"El vaso que hemos tratado eficazmente puede cerrarse, pero el láser no elimina la predisposición de esa persona a desarrollar nuevos vasos", resume la especialista.
Por eso, una paciente puede obtener buenos resultados y observar nuevas telangiectasias años después. Esta situación es especialmente frecuente cuando existen factores predisponentes como la rosácea, la genética, el daño solar acumulado o una tendencia al enrojecimiento facial.
"Más que hablar de un tratamiento definitivo para toda la vida, debemos hablar de eliminar los vasos presentes y controlar los factores que favorecen la aparición de otros nuevos", señala. En el caso de la rosácea, además, no basta con actuar sobre los vasos que ya son visibles.

El sol, uno de los principales enemigos
La prevención pasa, en primer lugar, por una fotoprotección adecuada. La exposición solar acumulada puede favorecer el daño cutáneo y contribuir a la aparición de alteraciones vasculares, por lo que proteger la piel a diario resulta especialmente importante cuando existe predisposición.
La especialista también recomienda evitar, en la medida de lo posible, aquellos factores que provoquen vasodilatación o que empeoren la rosácea en cada paciente. No existe, por tanto, una única lista de desencadenantes válida para todo el mundo.
El momento del tratamiento también importa. "En general, solemos preferir épocas con menor exposición solar, porque después de un tratamiento con láser debemos proteger especialmente la piel de la radiación ultravioleta", explica Álvarez.
Esto no significa que exista una edad o una estación capaz de garantizar que los vasos no volverán a aparecer. El objetivo es elegir un momento adecuado para tratar la lesión y acompañar el procedimiento de medidas que reduzcan los factores que pueden favorecer nuevas apariciones.
No existe una edad concreta, pero sí un buen momento de tratamiento Las telangiectasias pueden aparecer incluso en personas jóvenes cuando existe una predisposición genética, rosácea o una exposición solar importante. Por ello, Álvarez no establece una edad concreta a partir de la cual haya que comenzar a tratarlas.
La recomendación es prestar atención cuando los vasos empiezan a hacerse visibles de manera persistente, cuando aparecen episodios frecuentes de enrojecimiento o cuando se observa una progresión clara con el paso del tiempo.
Tampoco es necesario esperar a que la cantidad de vasos aumente considerablemente. "Más que esperar a que exista una gran cantidad de vasos, lo importante es valorar qué los está produciendo y establecer una estrategia individualizada", apunta.
Antes del láser también deben descartarse determinadas circunstancias que pueden hacer recomendable posponer o contraindicar el tratamiento, como infecciones o lesiones activas en la zona, algunos medicamentos o enfermedades fotosensibilizantes y el embarazo. Las pieles recientemente bronceadas requieren, asimismo, especial precaución.
Tratar la piel, pero identificar el origen
La tendencia de la medicina estética apunta hacia tratamientos cada vez más individualizados, una evolución que también alcanza a las alteraciones vasculares.
El objetivo ya no consiste únicamente en hacer desaparecer aquello que se ve sobre la piel, sino en averiguar por qué aparece. Una telangiectasia aislada no plantea necesariamente la misma estrategia que un rostro con enrojecimiento persistente asociado a rosácea.
"Se trata de entender por qué está apareciendo y tratar la piel de forma global", resume Álvarez. Así, el láser vascular puede ser una herramienta eficaz para cerrar y eliminar vasos sanguíneos visibles, pero no debe entenderse como una solución permanente frente a una predisposición vascular.
La clave está en identificar correctamente el tipo de vaso, seleccionar la tecnología adecuada, proteger la piel del sol y controlar, cuando exista, la alteración que está favoreciendo su aparición.
(Texto: María Muñoz Rivera)

EFE