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|Salud|
| 02 SEP 2018, 12:00 AM
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Vuelta al trabajo con bienestar

A la vuelta de las vacaciones repuntan las inscripciones a los gimnasios y la denominada “antigimnasia” puede ser una herramienta para ponerse en forma sin requerir esfuerzo ni tiempo excesivo y recomenzar las actividades con ánimo y energía

20180902 https://www.diariolibre.com

ESPAÑA. Al regresar de las vacaciones, cuando hay que volver al trabajo, los horarios e infinidad de actividades y obligaciones cotidianas, muchas personas se sienten inclinadas a apuntarse a un gimnasio, añadiendo otro compromiso a una agenda de por si apretada.

La antigimnasia es un trabajo corporal fundamentado en la escucha del cuerpo y en movimientos sencillos y potentes que, según sus seguidores, permite ejercitar a fondo todos los músculos con un objetivo: estar y vivir mejor. También indican que puede ser un método ideal para que la pendiente psicológica y física que hay que subir para recuperar el ritmo de vida habitual.

“El retorno a la vida diaria es ideal para iniciarse en esta técnica, porque ayuda a que no se reinstalen en nuestro cuerpo tensiones y el estrés que acompañan la vuelta al trabajo, el tráfico, las obligaciones, la falta de tiempo...”, explica a Efe, Ana Piñeiro, profesional especializada en antigimnasia.

“El método no requiere de una práctica exhaustiva y, además, no precisa de demasiado tiempo ni sobrecarga nuestra agenda, ya que una hora y media a la semana es suficiente”, apunta.

“Es un alternativa perfecta a la gimnasia tradicional, que permite recobrar el bienestar y la energía, mejorar la flexibilidad y la movilidad, liberar la respiración y limitar el estrés, por lo que ¡contribuye a mantener los beneficios de las vacaciones durante todo el año!”, enfatiza la responsable Comunicación de Antigym España (www.antigimnasia.com) .

El cuerpo desde su interior
El cuerpo desde su interior

“La antigimnasia o “Antigym” es un trabajo corporal original, un método de bienestar, una experiencia de uno mismo a través del cuerpo”, explica Piñeiro.

Esta “pedagogía corporal que conduce a quienes la practican a un mejor conocimiento de su cuerpo”, la creó en la década de 1970 la fisioterapeuta francesa Thérèse Bertherat, pionera en el desarrollo de técnicas psicocorporales y autora del libro “El cuerpo tiene sus razones”.

Centenares de profesionales certificados ejercen este método en más de quince países, entre ellos Alemania, Inglaterra, Argentina, Colombia, España, EEUU, Suecia o Uruguay, en alguno de los cuales funcionan escuelas de formación.

“Al realizar cada movimiento, la atención está centrada sobre todo en la experiencia sensorial del movimiento y la escucha del cuerpo”, explica esta experta.

“Nunca proponemos la repetición mecánica de un movimiento pues, en cuanto se deja de obligar al cuerpo a repetir tal o cual ejercicio, vuelve a sus antiguas costumbres”, señala.

Explica que la antigimnasia trabaja desde el interior del cuerpo ya que, forzarle a moverse en contra de sus reflejos, no sirve para mucho, al menos, para nada duradero.

“En cada sesión se propone una selección de movimientos sencillos, precisos y potentes, que tienen en cuenta a todos y cada uno de los músculos y sus relaciones, porque nuestros músculos no funcionan de forma aislada, sino que trabajan todos juntos”, asegura a Efe.

“Como los movimientos parecen sencillos, sorprende la dificultad para realizarlos o la inmovilidad de una parte del cuerpo al intentarlos, pero enseguida aparece el deseo de aprender una mejor manera de moverse, porque está diseñado para funcionar a su máximo rendimiento”, señala.

En grupo, en solitario o en casa
En grupo, en solitario o en casa

La “Antigym” se practica en pequeños grupos guiados por un monitor, aunque los movimientos pueden hacerse también en la oficina o en casa, solos, o en familia, con la ayuda de una serie de libros y CDs, así como una serie de audios.

En “Mi curso de Antigimnasia”, el último libro de Thérese Bertherat y de su hija Marie Bertherat, que ha tomado el relevo en esta disciplina, hay 40 movimientos explicados e ilustrados para hacer en casa, en el trabajo, antes y después de practicar el deporte favorito, entre otras opciones.

Durante la práctica, “el profesional escucha a cada participante. No existen niveles, ni competición alguna. Ni se hace bien, ni se hace mal. No es necesario conseguir a toda costa los movimientos propuestos”, señala Piñeiro.

Añade que el profesional en cada sesión propone nuevos movimientos, guiando el impulso natural del cuerpo de buscar la eficiencia y dándole la ocasión de deshacerse de las rigideces y tensiones acumuladas en el pasado que, en el presente, limitan sus movimientos o los hacen dolorosos.

“Es preferible “fallar” y descubrir lo que no se puede hacer o lo que, cada cual, aún no se atreve a hacer. Conseguir a toda costa un movimiento, no es la meta... Se trabaja cada uno a su ritmo, intentando acercarse al movimiento propuesto y descubrir en ese intento nuevos recursos y posibilidades de movimiento”, indica la especialista.

“Practicar “Antigym” requiere y desarrolla más bien la atención, la coordinación, la precisión y la escucha , en lugar de requerir esfuerzo y fuerza, liberando es fuerza que, normalmente, se encuentra atrapada en mantener rigideces y tensiones innecesarias”, según Piñeiro.

El método se practica en una sala tranquila y neutra, sin música, ni espejos, utilizando un material sencillo: pequeñas pelotas de corcho, pelotas de espuma o de mijo, cojines rellenos de granos de espelta y palos de madera”, según esta experta.

Relajando los hombros

Así comienza un audio que explica uno de los movimientos destinados a resolver el frecuente problema de “llevar demasiado peso sobre sus hombros, y que solo requiere dedicarle tres minutos de atención a esta sufrida parte del cuerpo”- afirma Piñeiro-:.

Puedes quedarte sentado o sentada o mejor aún, te pones de pie.

Deja tus brazos sueltos y alargados, deja que cuelguen.... .

Bien.

Te interesas ahora por tu hombro derecho ¿Cómo está?.

Intenta saber a qué altura se encuentra ¿más bien hacia abajo, hacia arriba? ¿A la misma altura que tu hombro izquierdo o no?.

No busques tu imagen en un espejo, utiliza sobre todo tu mirada interior, esos pequeños ojos que tenemos repartidos por toda nuestra piel, para poder percibir nuestro cuerpo.

Ahora, levantas tu hombro derecho, arriba, hacia tu oreja derecha.

Bien.

Abres tu boca, dejas salir el aire.

Luego tomas el aire por tu nariz..... .

Ahora, alejas tu hombro derecho de tu oreja. Haces que descienda. Como si quisieras llegar a tocar el suelo con la punta de tus dedos.... .

Bien. Relajas tu esfuerzo.

Ahora, adelantas tu hombro derecho, lo llevas hacia delante.... .

Tu brazo se deja llevar, permanece suelto, pende de tu hombro.

¿De dónde sale el movimiento? ¿de tu hombro o de tu codo?

Intentas que el movimiento parta de tu hombro.

Y continúas respirando tranquilamente.... .

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