¿Eres una persona altamente sensible?
La alta sensibilidad se refiere a una mayor percepción y sensibilidad a estímulos del entorno, incluyendo luces, sonidos y texturas. También se extiende a las emociones, pensamientos y percepciones de uno mismo y de los demás

¿Te abruman fácilmente los estímulos sensoriales fuertes? ¿Te afectan los estados de ánimo de otras personas? ¿Tu sistema nervioso a veces te hace sentir tan agotado que solo quieres alejarte de todo?
Estas fueron algunas de las 27 preguntas que la joven Úrsula Ariño contestó para averiguar si era una Persona Altamente Sensible (PAS, por sus siglas).
El resultado del test le indicó que era muy probable que lo fuese y le sugirió informarse.
"No comencé a investigar hasta que un amigo me soltó un día: ´Fijo que tú eres PAS´. Yo no tenía ni idea de qué significaba, así que cuando llegué a casa lo busqué. Cuando le puse nombre a lo que es la alta sensibilidad empecé a entenderme mejor y a comprender mi vida, decisiones, relaciones...".
Qué es y qué no es ser PAS
"No, ser PAS no es un trastorno", es lo primero que Úrsula Ariño (Zaragoza, 27 años) indica en la conversación.
La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad innato que se hereda y, por tanto, "no es algo que tienes, es algo que eres", específica en su web la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad en España (APASE). Una PAS, en pocas palabras, "tiene un sistema nervioso que percibe y procesa más información simultáneamente".
Por su parte, la Asociación de Profesionales de la Alta Sensibilidad (APAS) explica así este atributo: "Se refiere a una mayor percepción y sensibilidad a estímulos del entorno, incluyendo luces, sonidos, olores y texturas.
Esta mayor sensibilidad también se extiende a las emociones, pensamientos y percepciones de uno mismo y de los demás". Es decir, las PAS, que son aproximadamente entre un 20-30 % de la población, suelen abrumarse en entornos estimulantes y precisan de un mayor tiempo en soledad.
Pero, al mismo tiempo, tienden a ser más empáticas, reflexivas y creativas.
La definición de la alta sensibilidad también conlleva establecer qué no es: "No es un trastorno, no es una etiqueta clínica, no depende de un único gen y tampoco implica, por sí misma, una dificultad para la vida cotidiana", aclara Pablo Villagrán, psicólogo del Instituto de profesionales de la Alta Sensibilidad.

Elaine Aron y el acrónimo DOES
Para comprender y entender qué es ser PAS, hay que retroceder hasta la década de los 90, cuando la psicóloga e investigadora Elaine Aron acuñó el término. Lo hizo a través de cuatro pilares conocidos por el acrónimo en inglés DOES: profundidad de procesamiento, sobreestimulación, emocionalidad y empatía, y sensibilidad hacia las sutilezas.
Las PAS no toman decisiones con rapidez, no son impulsivas y se decantan por recordar el pasado e imaginar el futuro. Estas características engloban la base de la alta sensibilidad: la profundidad de pensamiento o letra D —´Depth of Processing´, en inglés—.
"[Es] la tendencia a procesar la información con mayor profundidad", narra Aron en su libro ´El don de la sensibilidad´.
"Algunas situaciones que he vivido sí que han sido demasiado. Como estar de viaje con amigas, pasar todo el día juntas, sin parar y luego, por la noche, irnos de fiesta o salir a cenar a sitios llenos de gente".
"Yo prefería quedarme sola descansando, pero no lo hacía porque teníamos que ir todas juntas. Y eso no era lo peor, lo peor era que eso iba a repetirse durante más días".
Con estas palabras Ariño explica la O —´Overstimulation´—, la sobreestimulación. Esta característica, tal y como especifica Villagrán, no debe ser vista como "debilidad, sino como un sistema que se carga antes cuando hay demasiadas cosas a la vez".
Ariño experimenta la gran emocionalidad y la empatía, que corresponden a la E —´Emotional Reactivity and Empathy´—, "sobre todo en los extremos, en la alegría, la tristeza, el enfado...
Los siento con mucha intensidad a pesar de que yo, objetivamente, sé que ´no son para tanto´". Sobre cómo funciona la empatía en las PAS, Aron escribe: "No solo tenemos una idea de cómo se siente otra persona; nosotros mismos nos sentimos así hasta cierto punto".
"Las pequeñas cosas que notamos que otros pasan por alto". Así define Aron la S —´Sensing the Subtle´—, que es la sensibilidad hacia las sutilezas.
Entre otros detalles que las PAS identifican y notan con mayor facilidad destacan: "Pequeños cambios en su entorno, como el cambio en el peinado de alguien o cambios emocionales en otras personas", según explica APAS.
Aron también especifica que, cuando se habla de alta sensibilidad, hay dos factores que siempre deben recordarse: "Todos, PAS o no, nos sentimos mejor cuando no estamos ni demasiado aburridos ni demasiado excitados [y] el grado de excitación de cada persona difiere mucho en la misma situación y bajo la misma estimulación".
Estereotipos y mitos
Las PAS "no son señoras de setenta años con gafas que te encuentras en una biblioteca. Es probable que algunas lo sean, pero las PAS están en muchas áreas y bajo distintas caretas.
Puedes ver a alguien con barba, tatuajes, chupa de cuero, en una Harley Davidson, y que sea PAS", establece Villagrán sobre los estereotipos existentes. También comenta que se mezcla la alta sensibilidad con ser tímido, frágil o con un tipo de personalidad concreta cuando, en realidad, "está presente tanto en personas introvertidas como extrovertidas".
En el plano de la salud mental, el psicólogo explica así esta confusión: "No es que signifique depresión o ansiedad. Lo que pasa es que, si tú eres más sensible al entorno, cuando es estresante o hay mucha presión, puede impactarte más. Y al revés, cuando el entorno es bueno, puede beneficiarte más". La asunción de que la alta sensibilidad es debilidad es algo que le ha sucedido a Ariño en numerosas ocasiones.
"Simplemente me gestiono, me relaciono y vivo de una manera diferente, y a veces necesito adaptar algunas situaciones a mí persona o soy más susceptible a que me afecten determinadas situaciones. Eso no significa que sea débil", se defiende.
Últimas reflexiones
"La mayoría de la gente ignora las sirenas, las luces deslumbrantes, los olores extraños y el caos. A las PAS les molestan. La mayoría de la gente tendrá los pies cansados al finalizar un día en un centro comercial, pero estarán listas para más cuando se les plantea una fiesta. Las PAS necesitan soledad después de un día así.
La mayoría de la gente entra en una habitación y quizás se fija en los muebles, en la gente, y eso es todo. Las PAS pueden percibir al instante, lo quieran o no, el estado de ánimo, las amistades y enemistades, la falta de aire o la personalidad de quién arregló las flores", escribe Aron en ´El don de la sensibilidad´, sintetizando aquello que caracteriza a las PAS.
Y Villagrán hace un alegato profesional y social respecto a este rasgo: "Hace falta más divulgación, más profesionales que entiendan la sensibilidad, un mercado laboral más abierto a la diversidad y una sociedad que acepte la sensibilidad como un valor positivo". A lo que añade: "Esto es una tarea doble.
Las PAS necesitan comprometerse con entender su propia naturaleza, sin imponerla al resto. [Y] la sociedad necesita ver que hay un beneficio mutuo al aceptar la sensibilidad como una característica que nos puede hacer mejores".
EFE