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Lo que heredamos de mamá: la huella biológica que define quiénes somos

En el Día de las Madres, repasamos qué parte de lo que somos proviene, de forma directa o indirecta, de ella

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Lo que heredamos de mamá: la huella biológica que define quiénes somos
Más allá de los rasgos visibles, hay información que se transmite de forma particular a través de ella. (FREEPIK)

Biológicamente, heredamos información de ambos progenitores. Sin embargo, la madre tiene una contribución biológica particular que influye en cómo se forma y funciona nuestro organismo.

Más allá de los rasgos visibles, hay información que se transmite de forma particular a través de ella y que influye en la salud, el desarrollo e incluso en cómo envejecemos.

"Heredamos más información de nuestra madre que de nuestro padre", asegura el científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Patricio Yankilevich, especialista en bioinformática.

En el Día de las Madres, repasamos qué parte de lo que somos proviene, de forma directa o indirecta, de ella.

El ADN mitocondrial

Uno de los aportes más singulares de la madre es el ADN mitocondrial. Las mitocondrias, encargadas de producir energía en nuestras células, poseen su propio material genético, conocido como ADN mitocondrial.

Este tipo de herencia es prácticamente exclusiva de la madre, ya que el óvulo aporta las mitocondrias al embrión, mientras que las del espermatozoide no suelen transmitirse. Esto convierte a la línea materna en una especie de "firma genética" que se mantiene a lo largo de generaciones.

Cuando este ADN presenta mutaciones, pueden aparecer las llamadas enfermedades mitocondriales, trastornos hereditarios crónicos que pueden manifestarse desde el nacimiento o en cualquier etapa de la vida. Estas enfermedades pueden afectar múltiples órganos: cerebro, músculos, corazón, riñones, hígado, ojos e incluso el páncreas.

Además, diversas investigaciones han asociado la disfunción mitocondrial con enfermedades como Alzheimer, distrofia muscular, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), diabetes y ciertos tipos de cáncer. Se estima que aproximadamente 1 de cada 5,000 personas padece un trastorno mitocondrial hereditario.

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Infografía

El envejecimiento

Más allá de las enfermedades, las mitocondrias cumplen un papel clave en el funcionamiento cotidiano del cuerpo: determinan la energía disponible para cada proceso biológico.

Su actividad también influye en la producción de hormonas como la testosterona y el estrógeno, y en la salud general del organismo. Cuando su funcionamiento se ve alterado, puede producirse un aumento del estrés oxidativo, un proceso asociado al daño celular provocado por los radicales libres.

Este fenómeno ha sido vinculado con el envejecimiento prematuro y con cambios visibles en la piel. "La piel depende mucho de la base genética y el gran porcentaje estadístico lo da la madre", afirma la doctora Cristina Sciales, médica cirujana.

En este sentido, el envejecimiento no solo responde al paso del tiempo, sino también a la eficiencia energética de nuestras células, un proceso en el que la herencia materna tiene un papel relevante.

La inteligencia

La inteligencia es uno de los rasgos humanos más complejos y menos deterministas. Aunque durante años se buscaron explicaciones simplificadas, la evidencia actual muestra que no existe un "gen de la inteligencia", sino una combinación de miles de variantes genéticas.

Algunos estudios han señalado que ciertos genes relacionados con funciones cognitivas se encuentran en el cromosoma X. Dado que los varones reciben su único cromosoma X de la madre, esto ha llevado a considerar una influencia materna en determinados aspectos del desarrollo cognitivo.

Sin embargo, la ciencia es clara en un punto: la genética explica aproximadamente un 40 % de la inteligencia, mientras que el resto depende de factores ambientales como la educación, la nutrición, el entorno social y la estimulación.

En términos generales, se ha observado que el coeficiente intelectual de un niño suele no diferir en más de 15 puntos del de la madre. También se ha descrito que ciertas habilidades, como las lingüísticas, espaciales, motoras y emocionales, presentan un fuerte componente hereditaria vinculada a la línea materna.

La calvicie

Uno de los ejemplos más conocidos de herencia ligada al cromosoma X es la predisposición a la calvicie masculina.

Los hombres poseen cromosomas XY, mientras que las mujeres tienen XX. Esto implica que el cromosoma X que reciben los varones proviene exclusivamente de la madre.

En este cromosoma se encuentra el gen del receptor de andrógenos (AR), relacionado con la sensibilidad del folículo piloso a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona clave en la miniaturización del cabello.

Por este motivo, la predisposición a la calvicie puede seguir una línea materna: si el abuelo materno presentó alopecia, existe una mayor probabilidad de que esa tendencia se herede.

El sueño

Incluso los patrones de descanso pueden estar influenciados por la madre. Según un estudio publicado en la revista Sleep Medicine, los hábitos de sueño maternos tienen un impacto directo en los hijos.

Los niños de madres con insomnio tienden a dormir menos y a acostarse más tarde. De hecho, cerca del 35 % de las personas con insomnio reportan antecedentes familiares, siendo la madre el referente más frecuente.

Esto sugiere que los ritmos circadianos y ciertos trastornos del sueño pueden tener una base hereditaria combinada con factores ambientales compartidos en el hogar.

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