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¿Cómo afecta el calor a los pulmones? Riesgos y consejos para proteger la respiración

Las personas con determinadas enfermedades respiratorias son más vulnerables ante las altas temperaturas. Los neumólogos ofrecen algunas recomendaciones para que se protejan durante los días más calurosos

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¿Cómo afecta el calor a los pulmones? Riesgos y consejos para proteger la respiración
Las altas temperaturas pueden afectar la salud pulmonar, especialmente en personas con asma, EPOC y otras enfermedades respiratorias. (SHUTTERSTOCK)

El calor puede favorecer la aparición de síntomas y crisis en el asma; agudizaciones, hospitalizaciones e incluso más muertes por EPOC e influir negativamente en la evolución de las bronquiectasias, según explican los especialistas de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). 

El asma es una enfermedad crónica que afecta a los bronquios, los tubos que conectan la tráquea y los pulmones y por los que el aire entra y sale de estos.

Lo que ocurre en esta enfermedad es que la pared de los bronquios se inflama y se hace más gruesa, hay mayor producción de moco, y el músculo que rodea las paredes de los bronquios se contrae.

Todo esto hace que el hueco por el que pasa el aire sea más pequeño, lo que dificulta la respiración.

"Los síntomas se presentan de manera diferente en cada paciente y varían en frecuencia y severidad. Consisten en dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos, principalmente durante la noche", detallan los facultativos del Hospital Clínic de Barcelona.

El asma no se cura, pero cumpliendo con el tratamiento pautado por el médico y teniendo hábitos saludables, las personas con asma pueden pasar largos periodos sin síntomas.

No obstante, hay ciertos elementos que irritan las vías respiratorias y pueden provocar síntomas o desencadenar una crisis asmática. Se trata de factores como el polen, la caspa y el pelo de los animales, el humo del tabaco o las infecciones respiratorias, entre otros. 

En este sentido, los especialistas de SEPAR señalan que las elevadas temperaturas pueden favorecer la aparición de síntomas y aumentar el riesgo de crisis asmáticas, especialmente cuando coinciden con otros factores ambientales, como la contaminación atmosférica.

Una enfermedad progresiva

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Infografía
Se aconseja no abandonar los tratamientos durante el verano o las vacaciones. (MAGNIFIC)

La evidencia científica disponible indica que los episodios de calor pueden empeorar el control de la enfermedad y aumentar el uso de recursos sanitarios. En este sentido, un metaanálisis internacional publicado en European Respiratory Review encontró que las olas de calor aumentan un 18% el riesgo de visitas a urgencias por crisis asmáticas.

Además, otros estudios, como el publicado en la revista Thorax, han observado que, por cada aumento de 1 °C en la temperatura media durante el verano, el riesgo de hospitalización por asma se incrementa aproximadamente un 1.1 %.

Otra de las enfermedades respiratorias que más afectadas se ven por el calor es la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

Se trata de una enfermedad común que va dañando de manera progresiva los pulmones y dificulta la respiración. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa la tercera causa de muerte en el mundo.

"La mayoría de las personas con EPOC tienen una mezcla de enfisema pulmonar y bronquitis crónica en distintas proporciones y la gravedad de cada afección varía de una persona a otra", señalan los especialistas del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI, por sus siglas en inglés).

El enfisema se debe al deterioro de los alvéolos, que son unos sacos muy pequeños que se encuentran en los pulmones y en los que se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre el pulmón y la sangre durante la respiración.

De hecho, el oxígeno que entra con cada inspiración atraviesa los alvéolos, pasa a la sangre y llega a los tejidos de todo el cuerpo. El dióxido de carbono que viene de los tejidos, viaja en la sangre, atraviesa los alvéolos y se expulsa del cuerpo durante la espiración.

El enfisema implica dificultad para expulsar el dióxido de carbono.

Por su parte, la bronquitis crónica aparece debido "a la irritación o inflamación repetida o constante del revestimiento de las vías respiratorias. Se forma una gran cantidad de mucosidad espesa (flema) en las vías respiratorias, lo que dificulta la respiración", apuntan los facultativos del NHLBI. El principal factor de riesgo de EPOC es el tabaquismo.

Un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology, realizado en 48 provincias españolas, muestra que las altas temperaturas incrementan un 26 % el riesgo de hospitalización por EPOC y un 63 % el riesgo de mortalidad por esta enfermedad.

Este impacto es especialmente importante en las personas de mayor edad, que presentan una mayor vulnerabilidad ante los efectos de las temperaturas elevadas, expresan los facultativos de SEPAR.

"En bronquiectasias, aunque disponemos de menos información, empiezan a aparecer estudios que señalan una mayor vulnerabilidad frente a las temperaturas extremas", sintetiza Juan Marco Figueira, neumólogo y miembro de SEPAR.

Las bronquiectasias se producen por una dilatación irreversible de los bronquios. Esta enfermedad suele estar provocada por una infección u otra patología que daña las paredes de los bronquios.

Estos pierden lentamente la capacidad de eliminar la mucosidad, de modo que se acumula y crea un entorno en el que las bacterias pueden crecer con más facilidad, lo que provoca brotes repetidos de infecciones pulmonares, detallan los especialistas del NHLBI.

  • "Uno de los grandes retos que tenemos por delante es adaptarnos a esta nueva realidad. Las olas de calor ya no son episodios excepcionales. Esto significa que tendremos que integrar este factor en nuestra práctica clínica habitual, reforzando la prevención y ofreciendo recomendaciones a los pacientes para protegerse durante los episodios de calor extremo", informa el doctor Juan Marco Figueira.

Consejos para proteger tus pulmones

En este sentido, SEPAR ofrece los siguientes consejos a las personas con asma, EPOC o bronquiectasias para protegerse del calor:

  1. La recomendación principal es evitar la exposición al calor intenso, especialmente durante las horas centrales del día, y procurar permanecer en ambientes frescos siempre que sea posible. También es importante mantener una adecuada hidratación y reducir la actividad física al aire libre durante las olas de calor
  2. Cuando existan episodios de humo por incendios forestales o las autoridades alerten de una mala calidad del aire, conviene limitar la exposición al exterior. 
  3. Otro aspecto fundamental es no abandonar el tratamiento durante el verano o las vacaciones. Es relativamente frecuente que algunos pacientes relajen la adherencia cuando se encuentran bien, pero mantener el tratamiento inhalado es una de las mejores medidas para prevenir exacerbaciones. 
  4. En los pacientes con bronquiectasias, además, es importante continuar con las medidas habituales de higiene bronquial y consultar con el médico si aparecen cambios en la expectoración o un empeoramiento de la disnea
  5. En los pacientes que reciben oxigenoterapia domiciliaria conviene extremar las precauciones durante las olas de calor, manteniendo el concentrador en un lugar bien ventilado y siguiendo las recomendaciones del equipo sanitario. 
  6. Por último, los especialistas de SEPAR recuerdan que abandonar el consumo de tabaco sigue siendo la intervención que más impacto tiene sobre la evolución de las enfermedades respiratorias. "Cualquier momento es bueno para dejar de fumar y el verano puede ser una excelente oportunidad para intentarlo", subrayan.
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