Hábitos saludables para nuestros niños
El arte de enseñar con el ejemplo desde los primeros años

Lo que el niño percibe y ve lo aprende.
Entonces ¿qué hacer, para que aprenda hábitos saludables?
- Lo primero: alimentarlo del seno materno. Solo el 16 % de las madres dominicanas amamantan sus hijos exclusivamente del seno los primeros seis meses de vida. Negándoles al 84% el derecho a la alimentación más saludable disponible.
- Alimentación sana: la gran mayoría de nuestros niños(as) crecen sin habérseles creado el hábito de comer frutas, vegetales y pescado.
- Beber agua: a todos nos atrae y principalmente a los niños beber agua, pero en su lugar, les ofrecemos jugos y otras bebidas cargadas de azúcar.
- Higiene dental: enseñar al niño a cuidar sus dientes con aseo y cepillado después de cada comida, el uso del hilo dental y llevarlo regularmente al odontopediatra desde que aparecen sus primeros "dientes de leche "le evita caries, abscesos dentarios y deformidades que puedan dañar su masticación y estética facial.
- Sueño nocturno: el niño pequeño, aunque haga siestas debe dormir 12 horas todas las noches, para un mejor desarrollo neuronal, psicológico y emocional, un tema que ya se ha tratado en detalle.
- Actividad física y deporte, remedio contra el sedentarismo y muchas enfermedades.
- Mantener una buena higiene corporal, particularmente de las manos, la parte más contaminada de nuestro cuerpo.
- Limitación del uso de la T.V. y cualquier otro tipo de pantallas
- Relacionarse con las personas y otros niños.
- Respetar a sus padres y su autoridad, al maestro y a su medio ambiente. Que aprenda a saludar, pedir permiso, a dar las gracias, a organizar su habitación y sus cosas y a tener compasión con el más débil. Herramientas simples y disponibles en cualquier hogar.
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Por una mejor sociedad
Todo eso, se transmite de padres a hijos, del maestro al alumno. Pero nadie puede dar lo que no tiene, y aquí, solo una minoría ha tenido las oportunidades y los recursos para disponer de salud y educación para desarrollarse dignamente.
Ojalá que, en lo adelante, podamos sentar las bases de una mejor sociedad, con una salud y educación que nos permitan a todos iniciar el camino hacia el verdadero desarrollo individual y colectivo.
Y es que el desarrollo de los pueblos no almuerza en restaurantes de lujo. Llega y habita en la calidad del ciudadano que hayamos formado partiendo de una honesta voluntad política de servicio.

Marcos Díaz Guillén