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La vanguardia ucraniana se refugia en el museo Thyssen de Madrid

"En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930" es el título de la muestra con la que el Museo Nacional Thyssen- Bornemisza de Madrid reúne el arte ucraniano de las primeras décadas del siglo XX

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La vanguardia ucraniana se refugia en el museo Thyssen de Madrid
Davyd Burliuk, Paisaje, 1912. (FUENTE EXTERNA)

'En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930', la exposición con la que el Thyssen quiere homenajear al arte y al pueblo ucraniano, está generando una gran expectación a nivel internacional por razones obvias. Es la primera vez que una parte importante del patrimonio cultural ucraniano sale del país desde que comenzó la guerra y el objetivo es claro: reivindicar su propia identidad y de paso salvaguardar esta riqueza durante la ocupación rusa. 

La exposición reúne unas 70 obras entre las que se encuentran pinturas, dibujos, collages o diseños teatrales, más de cincuenta llegaron de Ucrania en un peligroso viaje en un país asediado por la guerra.  

El desarrollo de la vanguardia en Ucrania tuvo lugar en un complicado contexto sociopolítico en el que colapsaron imperios, estalla la Primera Guerra Mundial y las revoluciones de 1917, a las que siguió la guerra de independencia de Ucrania (1917-1921) y la creación de la Ucrania soviética. 

La brutal represión estalinista contra la intelectualidad ucraniana llevó a la ejecución de docenas de escritores, intelectuales, directores de teatro y artistas, mientras que el ‘Holodomor’, la hambruna provocada por la colectivización forzosa impuesta por Stalin entre 1932 y 1933, mató a unos 7 millones de personas en toda la URSS, unos 5 millones en Ucrania. 

El aparato del Estado requisó cosechas y alimentos y cercó poblaciones enteras para que nadie pudiera salir, sentenciando a sus habitantes a una muerte segura. Y pese a que fue una de las mayores tragedias humanitarias del siglo XX, el arte ucraniano vivió en esos años un verdadero auge, un periodo fecundo de experimentación artística.

La muestra abre una ventana a la vanguardia ucraniana entre 1900 y 1930, y demuestra que “mucho” de lo que tradicionalmente se ha llamado vanguardia rusa, realmente “es vanguardia ucraniana”, explican desde el Thyssen.  Un repaso al arte ucraniano de vanguardia en las primeras décadas del siglo XX, mostrando los diferentes estilos artísticos, desde el arte figurativo hasta el Constructivismo, pasado por el Futurismo o el Expresionismo.

En la rueda de prensa de presentación de la exposición, el presidente de Ucrania Zelenski intervino para agradecer a España esta exposición y dar a conocer en Europa la poderosa creatividad de las primeras vanguardias de aquel país, que tras Madrid la muestra seguirá en el Museo Ludwig de Colonia. 

La muestra acoge un abanico de estilos que van desde las pinturas neobizantinas de los seguidores de Mykhailo Boichuk a las obras experimentales de los miembros de la Kultur Lige, que buscaban una nueva visión del arte contemporáneo ucraniano pasando por la pintura de Kazymyr Malevych y El Lissitzky, artistas de la vanguardia internacional que trabajaron en Ucrania o las figuras internacionales que nacieron y comenzaron sus carreras en territorio ucraniano, como Baranoff-Rossiné, Sonia Delaunay o Alexandra Exter, pionera en la traslación de los principios cubistas a la escenografía.

De Baranoff-Rossiné destaca “Adán y Eva” (1912) obra en las que experimentó una sugestiva alternativa colorista a la pintura de Robert y Sonia Delaunay, con los que mantuvo una estrecha amistad. Mientras Alexandra Exter fue una relevante artista ucraniana que absorbió el cubismo y futurismo en París para reinterpretarlo y después expandirlos en su tierra natal.

Considerado el padre del futurismo ruso, Davyd Burliuk se convirtió en impulsor de las nuevas tendencias artísticas que comenzaban a emerger y en promotor del cambio en las anticuadas instituciones culturales locales. Su pintura se movió entre el postimpresionismo y el expresionismo.

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Infografía
Davyd Burliuk, Tiovivo 1921 Óleo sobre lienzo, 33 x 45,5 cm. (MUSEO NACIONAL DE ARTE DE UKRANIA.)

Sobresalen los “boichukistas”, seguidores de Mykhailo Boichuk, un artista que viajó a diversas capitales europeas para completar su formación. A finales de 1917 abrió un taller de pintura en la recién fundada Academia de Arte de Ucrania, abogando por un arte concebido como patrimonio artístico nacional y logró una síntesis de estilos a partir del arte bizantino, los frescos italianos prerrenacentistas y el arte popular ucraniano. Sus alumnos que fueron conocidos como “boichukistas”, poco después serían tachados de nacionalistas burgueses y muchos de ellos, incluido el propio Boichuk, fueron ejecutados en las purgas estalinistas de la década de 1930 y la mayor parte de su arte público destruido.  

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Infografía
Kostiantyn Yeleva (Retrato) Óleo sobre lienzo. (MUSEO NACIONAL DE ARTE DE UKRANIA)

La actividad artística de la última generación de la vanguardia ucraniana se vio truncada por un cambio radical, en plena era de Stalin. En 1932 se introdujo el realismo socialista como único estilo artístico oficial soviético, valorándose las cualidades propagandísticas por encima de la experimentación, un ejemplo Kostiantyn Yeleva. 

El arte ucraniano que sobrevivió a Stalin escapa de Putin

"La ucraniana es una vanguardia independiente que debe formar parte del movimiento mundial de principios del siglo XX", ha destacado Maryna Drobotiuk, conservadora jefe de la institución de Kiev.  "Esta exposición mostrará lo que Rusia está intentando destruir con la guerra actual y la conexión que Ucrania tiene con Europa". De los museos de la ciudad recuperada de Jersón, se calcula que los rusos expoliaron unas 15.000 piezas históricas y obras de arte.

"Rusia siempre ha tratado de robar nuestra identidad cultural, los nombres de nuestros artistas", añadió Serhii Pohoreltsev, embajador ucraniano en España. "El genocidio cultural no mata, pero roba la identidad; por eso es importante identificar a los artistas ucranianos", dijo el embajador cuando justo se cumplen nueve décadas del Holodomor, la terrible hambruna provocada por Stalin entre 1932 y 1933 que mató a unos cinco millones de ucranianos. 

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Infografía
Oleksandr Bohomazov, Afilando las sierras 1927. Óleo sobre lienzo. 138 x 155 cm. (MUSEO NACIONAL DE ARTE DE UKRANIA.)

“En el ojo del huracán…” nace de un proyecto esbozado por la hija del barón, Francesca Thyssen-Bornemisza y el comisario ucraniano Konstantin Akinsha. Pocos días después de la invasión de Rusia, Francesca, muy vinculada al arte ucraniano propuso realizar esta arriesgada exposición. El propio museo Thyssen ya contaba con obras de autores ucranianos que se encontraban inscritas dentro de las vanguardias rusas, así que era el momento de dotarlas de una identidad propia y reivindicarlas por encima de las etiquetas inexactas que durante tanto tiempo las comprimió. 

En un tiempo récord, el museo madrileño consigue exponer unas 70 obras que permiten indagar en el amplio abanico de estilos -cubismo, futurismo, expresionismo o suprematismo- mezclados con elementos propios del folclore nacional que florecieron en un periodo de guerras, revoluciones y asesinatos masivos. 

No ha sido sencillo el traslado de las obras. El convoy con las piezas partió el pasado15 de noviembre, tan solo un par de horas antes de que Putin ordenase lanzar sobre Ucrania cerca de un centenar de misiles que impactaron en numerosas ciudades.   

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Volodymyr Burliuk Campesina ucraniana, 1910-1911 Óleo sobre lienzo. 132 x 70 cm. (MUSEO NACIONAL THYSSEN-BORNEMISZA, MADRID)

Las pocas piezas que lograron esquivar las purgas stalinistas del siglo pasado sortean ahora otra amenaza rusa: los misiles de Putin.  Y es que además de proteger las piezas, el otro objetivo de la muestra consiste en rescatar la condición puramente ucraniana de todas estas pinturas y pintores aquí expuestos, de lo que hasta hace poco se conoció forzosamente como arte ruso. 

Akinsha recordó que el expolio perpetrado por las tropas de Putin del patrimonio ucraniano no encuentra parangón desde la Segunda Guerra Mundial: "Los periódicos rusos presumen de que las colecciones de sus museos están creciendo. Se está registrando una violación de todas las leyes internacionales y las instituciones deben abordarlo".

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