El Carnaval de Notting Hill celebra 60 años de música, color y cultura caribeña
La emblemática celebración arrancó con el desfile infantil y reúne a millones de personas en las calles del oeste de la capital británica

El Carnaval de Notting Hill da comienzo en un fin de semana en el que celebra sus bodas de diamante, con el desfile de los más pequeños por las calles del barrio londinense.
Con música, mucho color y bailes al son de ritmos caribeños, así comenzó el 60 cumpleaños del icónico y reivindicativo Carnaval de Notting Hill que cada año atrae a millones de personas a celebrarlo.
La rúa recorrió el corazón de este barrio del oeste de Londres, donde sus vecinos y curiosos vitorearon y se dejaron llevar por la música que inundaba la pedanía.
Antes del esperado primer desfile, la comunidad celebró su J'ouvert previo al amanecer, el ritual callejero donde los participantes se cubren con pinturas y polvos, para simbolizar elementos históricos y liberarse de las inhibiciones sociales.
Seis décadas de identidad caribeña

El primer desfile en 1966, lejos de ser una celebración o espectáculo, fue una necesidad para la comunidad caribeña, a fin de unir a todos aquellos que estaban divididos.
Desde aquel entonces, el Carnaval ha crecido hasta convertirse en una de las grandes celebraciones de la cultura Caribeña y la llamada generación Windrush, que toma las calles de Notting Hill.
Ante el gran número de asistentes, la Policía londinense anunció una fuerte presencia policial, con más de 7.000 agentes, para velar en todo momento por la seguridad de la celebración, sin que se vea afectada por violencia e incidentes.
El pasado año las autoridades efectuaron más de 500 detenciones, principalmente por delitos relacionados con drogas, agresiones sexuales, posesión de armas y actos violentos.
La celebración continuará toda la jornada del domingo con distintos festejos, y el lunes los adultos recogen el testigo para recorrer las calles de Notting Hill y seguir con la celebración de las bodas de diamante, hasta que la música pare.


EFE