Ciudad Colonial, ¿oportunidad para FIL?

El “Big Bang” de la actual Feria Internacional del Libro se produjo hace 67 años en el “cosmo” de la Ciudad Colonial, cuando el librero y pastor evangélico Julio Postigo sugirió la realización de un evento que conmemorara el Día del Libro, instituido en la fecha señalada como la del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de la obra cimera del castellano, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Así, el 23 de abril de 1951 se hizo la primera Feria del Libro, en ese entonces a nivel nacional, una actividad que fue creciendo con los años, y con ello, retirándose de su lugar de origen.

Pero para este año, la actividad considerada la de mayor relevancia del ámbito cultural de República Dominicana regresa a su punto de inicio. Y los obvios distintos contextos de sus comienzos, cuando Santo Domingo contaba con una población de 240,000 personas -según el Censo de 1950- a la dimensión actual de la FILSD generan preguntas y preocupaciones.

¿Por qué la Ciudad Colonial?

A mediados del 2018 comenzaron los trabajos de remozamiento de varios de los museos dentro de la Plaza de la Cultura, sede de la FILSD desde el 2005, razón por la cual se decidió mudar la actividad.

El Parque Iberoamericano, donde se realizó desde su internacionalización en 1997 hasta el 2004, el Centro Olímpico y San Soucí estuvieron entre las opciones, de acuerdo con la directora de la Feria del Libro, Ruth Herrera.

“Esos lugares no eran los adecuados, ya fuera por el área física más reducida, la ausencia o inexistencia de suficientes salas y de la capacidad requerida, su uso asiduo en otras actividades por igual relevantes y masivas: deportes, recreación, actividades físicas, de salud y bienestar”, expresó Herrera, quien apuntó que la experiencia con Noche Larga de los Museos en la Ciudad Colonial dio sentido a que esta zona fuera la elegida para la versión 22 de la FILSD.

“La Ciudad Colonial se nos mostró como el espacio idóneo, y probado en menor escala, por la experiencia de la Noche Larga de los Museos en cuanto a la recepción de públicos numerosos”.

A esto, señala la funcionaria, se agrega la importancia histórica, monumental y turística de la zona.

De acuerdo con Herrera, el área en que se realizará la Feria del Libro comprende la calle Las Damas, en el tramo de Las Mercedes e Isabel la Católica. También serán usados los espacios de la Fortaleza Ozama y la Plaza España, y los de varias instituciones localizadas en las inmediaciones, como el Centro Cultural de las Telecomunicaciones, el Centro Cultural Banreservas, la Casa Rodrigo de Bastidas, la Capilla de los Remedios, la plaza María de Toledo, Museo de las Casas Reales y Escuela Nacional de Artes Visuales. “Con todos estamos haciendo los contactos y las solicitudes de permisos”, sostuvo.

Pero, ¿podrá con un actividad masificada como la FILSD?

Preocupaciones

El transporte y el acceso a la Ciudad Colonial es la mayor preocupación expresada por varios consultados por DL. Un librero, que pidió omisión de su nombre, considera que su lejanía con las rutas de transporte, y la ausencia de una estación del Metro cercana, desmotivará la asistencia, y podría afectar las ventas de libros.

Este tema también es visto como un inconveniente por el gestor cultural y escritor Jimmy Hungría.

“En la Ciudad Colonial una feria del libro crearía realmente un caos en la vida urbana de ese sector de la ciudad, en cuanto al tránsito, al parqueo, los tapones, los autobuses que llevan los estudiantes. Creo que el lugar más adecuado sería el (parque) Iberoamericano”, dijo.

Sin embargo, y aunque lo señala como un dificultad a superar, la arquitecta y urbanista Melisa Vargas, entiende que con una buena coordinación con las entidades que tienen que ver con el manejo del tránsito se puede superar.

La especialista apunta como el mayor reto manejar la llegada de grupos grandes, en especial de los estudiantes que acostumbran visitar la Feria del Libro en autobuses.

“Los estacionamientos y la circulación vehicular son de los puntos críticos que requieren más ingenio y planificación en su manejo”, reconoció sobre este particular}, la directora de la FILSD. Pero informó que se está diseñando un plan y se prepara la logística, junto al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

Señala que se está planeando que los autobuses se muevan por la avenida del Puerto para depositar a los estudiantes, “yendo a estacionarse en la orilla oriental del Ozama donde ubicaremos espacios amplios con este fin”.

“Aprovecho para desde ya hacer un llamado al espíritu de colaboración, cooperación y confianza de los responsables de estos transportes”, expresó.

Una oportunidad

La mudanza de la FILSD, que este año se celebrará desde el 26 de abril hasta el 5 de mayo, también es vista como una oportunidad de resignificar esta actividad cultural.

Para la urbanista Vargas con la disminución de la escala de la Feria, que incluye grandes estructuras de instituciones ajenas al libro y la literatura, además de espacios de comidas y bebidas - que ha sido reducido en los últimos años-, podría considerarse el mantenimiento del evento en la Ciudad Colonial.

“Entiendo que hay muchos stand de comidas y servicios que la Plaza de la Cultura no tiene y la Ciudad Colonial sí tiene. Lo ideal sería que los comercios se beneficien, ofreciendo ellos la comida y las bebidas. Quizás eso beneficiaria al enfoque real de la actividad que son los libros”, expone.

La directora de FILSD, Ruth Herrera, explica que reducción estructural ya ha sido contemplada.

“Está hecho el primer trazado para la ubicación y distribución de los stands y casetas de los expositores gubernamentales, fundaciones y librerías y editoras privadas. Ciertamente todos van a reducir los tamaños a proporción, y el número de casetas también cambiará. No se construirán los grandes pabellones de que tradicionalmente ha levantado el Ministerio. Será una feria condensada con optimización de los espacios”.

En cuanto mantener la actividad en la Ciudad Colonial, Herrera lo condiciona a los resultados de esta futura experiencia. “Es una posibilidad. Lo primero es hacer de esta primera FIL-Ciudad Colonial, en esta etapa del siglo XXI, se desarrolle con paz, armonía, y concluya sin mayores molestias para los habituales de la zona, residentes, negocios, centros culturales, iglesias, hoteles, operadores turísticos, y los propios visitantes de la Feria”.

Los visitantes

Para personas que aseguraron visitar la Feria Internacional del Libro, y que fueron consultados por DL, el transporte también es visto como el mayor contratiempo en la Ciudad Colonial, y sugirieron como mejor opción el Parque Iberoamericano, donde se encuentra el Conservatorio de Música.

“Si habrá logística eficiente para que se haga allí, sí. Si será lo mismo de siempre, no. ¿Por qué no contemplaron el Parque Iberoamericano, donde se hacía antes?”, dijo Joan Guerrero.

Mientras que el abogado Eduardo León apunta que “la zona es también una zona residencial, con dificultades para el parqueo en días normales y con una vida nocturna que se vería afectada con las casetas y la basura que la FIL genera. Prefiero el parque iberoamericano”.

De igual manera se expresa el dramaturgo y actor Reinaldo del Orbe. “Como asiduo a la Zona te puedo decir que hay un terrible problema de parqueos, eso no hay logística que lo gestione. Si en la Máximo Gómez no hay parqueos cerca y hay tapones cuando hay Feria, imagínate en la Zona que con cada Noche Larga de Museos se vuelve un caos”.

No obstante, para la socióloga Jenny Torres ve la mudanza de la FIL a la Ciudad Colonial como “interesante”. “Podría hacer incluso que se integren espacios culturales existentes en la zona como parte del montaje. Hay muchos espacios exquisitos que permitirían aprovechar puestas en escenas no tradicionales y que podrían impulsar la economía del lugar. Es un desafío en muchos aspectos, ya con la Plaza de la Cultura hay un “know how”, pero valdría la pena el intento. Me lo imagino y me encanta.

20190122 https://www.diariolibre.com

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