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Cuadro vichy
Cuadro vichy

El cuadro vichy: del picnic campestre a icono estival cada verano

Esta temporada su presencia se intensifica y se diversifica: ya no se limita a vestidos o blusas, sino que se expande a todo el armario, incluido el calzado

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El cuadro vichy: del picnic campestre a icono estival cada verano (FUENTE EXTERNA)

Diseñadores y firmas reinterpretan este estampado clásico, asociado a la inocencia y al ocio al aire libre, para adaptarlo a una estética actual donde conviven nostalgia y sofisticación: de las pasarelas de Prada, Etro, Jean Paul Gaultier o Miu Miu, hasta gigantes del vestido casual del día a día como Bimba y Lola o Hoff.

Un origen humilde convertido en símbolo

El cuadro vichy tiene sus raíces en tejidos populares europeos, especialmente en Francia, donde se utilizaba en mantelerías y ropa doméstica. Su estructura —cuadros pequeños y regulares en dos colores— responde a una lógica funcional, pero pronto adquirió una dimensión estética.

Su salto definitivo a la moda se produjo a mediados del siglo XX, cuando comenzó a asociarse a una imagen de frescura y naturalidad. Este vínculo con lo cotidiano, lejos de restarle valor, lo convirtió en un símbolo reconocible.

Con el tiempo, el estampado evolucionó desde su uso doméstico hasta convertirse en un recurso recurrente en colecciones de verano.

Brigitte Bardot y la construcción de un icono

Si hay una imagen que define el vichy es la del vestido de novia de Brigitte Bardot en 1959. Aquel diseño, alejado de los códigos tradicionales de la alta costura nupcial, consolidó el estampado como sinónimo de libertad y modernidad.

Desde entonces, el vichy ha estado vinculado a una feminidad desenfadada, alejada de artificios. Actrices y figuras públicas lo han incorporado en distintas décadas, reforzando su carácter atemporal. Su presencia en el imaginario colectivo se ha mantenido intacta, convirtiéndose en un recurso recurrente para evocar verano, campo y sencillez.

En las últimas temporadas, casas de moda como Dior o Jacquemus han recuperado el cuadro vichy en sus colecciones, reinterpretándolo en siluetas contemporáneas. Lejos de limitarse a vestidos clásicos, el estampado aparece en conjuntos coordinados, faldas estructuradas o prendas de inspiración minimalista. 

Esta evolución demuestra su capacidad para adaptarse a distintos lenguajes estéticos: el vichy deja de ser un recurso nostálgico para convertirse en un elemento versátil, capaz de dialogar con tendencias actuales.

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Infografía

Un estampado que se reinventa en clave cromática

Uno de los aspectos que define su vigencia es su capacidad para evolucionar a través del color. Aunque el blanco y negro sigue siendo una opción recurrente, la temporada apuesta por tonalidades suaves y luminosas.

Amarillos mantequilla, verdes frescos o rojos más sutiles junto a tonalidades más neutras como el beige o el blanco configuran una paleta que refuerza su carácter veraniego. Este cambio cromático permite ampliar su alcance, adaptándolo a diferentes estilos y contextos.

La gran novedad de la temporada es su salto al calzado. Firmas líderes en ventas de calzado de corte casual como HOFF han reincorporado el estampado en nuevas categorías, ampliando su presencia más allá de la ropa.

"El estampado más icónico de la primavera y también del verano... se reinventa esta temporada para instalarse en el universo `sneaker´", explican desde la firma sobre esta transición que confirma la capacidad del vichy para adaptarse a nuevas formas de consumo y a un estilo de vida más dinámico.

El atractivo del vichy reside en su capacidad para evocar imágenes concretas. "Ese que inevitablemente nos transporta a picnics entre flores, a veranos eternos en la costa", explican desde HOFF. Esta dimensión emocional refuerza su presencia en las colecciones estivales, donde la moda se vincula a experiencias y sensaciones.

La evolución del vichy no se limita al estampado, sino que se extiende a las formas. En el caso del calzado, las propuestas actuales buscan combinar estética y funcionalidad

Este enfoque refleja una tendencia más amplia en la moda, donde la comodidad y la versatilidad se convierten en elementos clave. Además, la adaptación a formatos más abiertos responde a las necesidades específicas del verano. "Se reestructura sutilmente para dar paso a diseños más abiertos de estilo veraniego", señalan desde HOFF.

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Un clásico que se resiste a desaparecer

La expansión del estampado se acompaña de nuevas estrategias de comunicación. Iniciativas como espacios efímeros o experiencias urbanas refuerzan su presencia en el imaginario colectivo. El vichy deja de ser solo un recurso estético para convertirse en un elemento narrativo que conecta moda, ciudad y estilo de vida.

"El recorrido es, en realidad, una declaración de intenciones: estilo, creatividad y cultura urbana que se entrelazan". Este enfoque refleja una transformación en la industria, donde la experiencia adquiere un papel central. La permanencia del cuadro vichy en la moda responde a su capacidad para adaptarse sin perder su esencia. 

Su estructura simple, combinada con su carga simbólica, lo convierte en un recurso inagotable. Cada temporada lo reinterpreta, pero mantiene intacta su identidad. Esta dualidad explica su vigencia y su capacidad para conectar con distintas generaciones.

Más allá de tendencias puntuales, el cuadro vichy encarna una idea de verano que trasciende la moda. Ligado a la luz, al ocio y a la simplicidad, se convierte en un lenguaje visual que se repite temporada tras temporada. Su presencia en pasarela, en la calle y ahora también en el calzado confirma su capacidad para adaptarse a nuevas formas de vestir.

(Texto: María Muñoz Rivera)

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