El CEO de los Latin Grammy se desmarca del 'streaming': "No premiamos la popularidad"
Manuel Abud defiende que los galardones más importantes de la música latina no son un concurso de popularidad ni de ventas

En una industria dominada por éxitos de ventas y reproducciones de plataformas digitales, el CEO de la Academia Latina de la Grabación, Manuel Abud, defiende que los galardones más importantes de la música latina "no son un concurso de popularidad ni de ventas" sino de "excelencia musical".
"Lo que buscamos es que el proceso sea lo más justo posible y esté enfocado en la excelencia musical, sin importar la popularidad o los recursos", afirma en una entrevista con EFE en Bogotá el jefe de los Latin Grammy.
Abud asegura que, aunque la industria musical está cada vez más marcada por el 'streaming' y los datos de consumo, el criterio de los premios sigue siendo estrictamente artístico.
"El premio sigue siendo muy enfocado a la industria, es 100 % basado en excelencia musical y se entrega entre colegas", explica.
Ese modelo, añade, ha convivido con la evolución de los géneros, incluido el auge de la música urbana, que en el pasado generó tensiones con artistas como J Balvin, quien pidió boicotear la gala por la falta de representación de ese género.
Sin embargo, Abud considera que esa etapa ha quedado atrás: "Estamos en muy buenos términos con la comunidad urbana", afirma.
El modelo que defiende la Academia Latina de la Grabación se apoya en unos 7.000 miembros entre artistas, productores, ingenieros y profesionales del sector, que votan en un proceso de dos rondas tras la revisión de cerca de 20.000 candidaturas cada año.
Ese sistema, admite, es deliberado y exige tiempo, pero es precisamente lo que, a su juicio, lo diferencia de la lógica acelerada del mercado.
En ese sentido, Abud subraya que los premios latinos comparten su origen con los Grammy estadounidenses, con los que mantienen una estrecha relación: "Nuestro premio es un Grammy, la única diferencia es el color de la base" de la estatuilla dorada.
Cambios en los premios
Desde que asumió el cargo en 2021, el directivo ha impulsado una transformación centrada en ampliar el alcance de los premios sin alterar su esencia. "Los fundamentales no han cambiado", insiste.
Durante décadas, los Latin Grammy funcionaron principalmente como un evento de industria para la industria. Hoy, en cambio, buscan acercarse a audiencias globales, reforzar su presencia digital y salir de ese círculo cerrado.
"Hay evoluciones y se van fusionando los géneros porque la música a final del día es un animal vivo, no es estático, y las categorías o los géneros son convencionalismos que nosotros hacemos para poder comparar unos con otros, pero en realidad la música viene del alma del artista y tiene un curso propio", explica.
En su estrategia de expansión, la ceremonia de 2026, prevista para el 12 de noviembre, regresará al MGM Grand Garden Arena de Las Vegas (EE.UU.), tras su primera edición internacional celebrada en 2023 en Sevilla (España) que, según Abud, podría repetirse en el futuro.
"Queremos llevar los premios a diferentes sitios (...) nosotros vamos a donde nos inviten", señala con humor pero sin ofrecer detalles sobre próximas sedes.
La IA entra, pero con límites
En paralelo, la Academia se enfrenta a nuevos retos, como el auge de la inteligencia artificial en la creación musical. La apuesta, según su CEO, es clara: puede ser una herramienta, pero no sustituir al artista.
"La inteligencia artificial debe servir para facilitar la creación, no para reemplazarla", subraya.
Para ello, la organización ha incorporado nuevos mecanismos de control en el proceso de inscripción, que incluyen declaraciones de los propios artistas sobre el uso de estas tecnologías y revisiones por parte de comités especializados.
Abud reconoce, no obstante, que se trata de un terreno en evolución y difícil de delimitar. "Lo importante es que haya una contribución humana significativa", señala.
En el caso de los videoclips, donde el uso de inteligencia artificial empieza a ser cada vez más visible, la Academia aún no cuenta con reglas específicas cerradas, por lo que su evaluación dependerá del peso de la creación humana en cada obra.

EFE