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Música

El León de Belfast sigue rugiendo

Van Morrison cumple 75 años con más de medio siglo de carrera a sus espaldas

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El León de Belfast sigue rugiendo
El cantante y compositor británico Van Morrison durante su concierto en el festival Primavera Sound a. EFE/Marta Pérez

Siendo joven, durante sus años adolescentes, Morrison tocaba la guitarra, la armónica y el saxo. Desde los trece era un músico viajero que tocaba en diferentes bandas. En 1964, con 19 años, formó el grupo Them.

“Cantar es mi profesión, no hay un plan B”, dijo el irlandés a The Guardian, a propósito del lanzamiento del disco cuyo título recogía la misma idea “Born to sing: No plan B”: “Cuando escuché “Goodnight Irene”, de Leadbelly, con Sonny Terry a la armónica, fue suficiente. Todo lo demás se fue al diablo”.

En 1980 publicó un disco llamado “Common One”, al que siguieron en años sucesivos “Beautiful Vision”, “Inarticulate Speech of the heart”, “No guru, no method, no teacher”, “Irish Heartbeat” o “Avalon Sunset”. En la década de los ochenta publicó ocho trabajos, casi uno por año.

Una tendencia que continuó en los siguientes diez años. Van Morrison, el León de Belfast, cumple 75 años con una carrera sólida a sus espaldas y con seguidores que abarrotan sus conciertos. Desde una temprana edad entró en contacto con el blues y otros géneros que marcaron su desarrollo artístico.

Antes de cumplir los 18 era músico itinerante y a los 19 fundó la banda “Them”. A finales del año pasado lanzó su, hasta ahora, último álbum, “Three chords and the truth”.

MARCADO POR LA MÚSICA

George Ivan Morrison nació el 31 de agosto de 1945, en Belfast, Irlanda del Norte. Su familia era protestante y pertenecía a la clase trabajadora de la ciudad. Su padre era empleado en los astilleros y coleccionaba discos.

Desde muy temprano, Morrison entró con contacto con el blues, el country y el góspel que salía de los vinilos que atesoraba su progenitor. Morrison se crio escuchando a Muddy Water y Mahalia Jackson, entre otros.

“Cuando era niño, aparentemente cantaba en el cochecito. Pero realmente no lo sabía. Cuando estaba en la escuela quería ser veterinario”, contó Morrison al diario británico The Guardian, en 2012.

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Infografía
El cantante irlandés Van Morrison durante su actuación esta noche en el I Festival del Milenio en Madrid en 2001. EFE/Paco Campos

“De hecho, uno de los profesores dijo que iba a ser cantante. Un día estaba dando una vuelta por la clase y dijo: ‘Este chico de atrás va a ser cantante’”, recordó. Siendo joven, durante sus años adolescentes, Morrison tocaba la guitarra, la armónica y el saxo. Desde los trece era un músico viajero que tocaba en diferentes bandas, según reza la biografía de la página web del artista.

En 1964, con 19 años, formó el grupo Them. En 1965 Them apareció en la televisión británica versionando una canción de blues llamada “Baby please don’t go”, de Joe Williams. La banda se hizo un nombre en el Belfast’s Maritime Club y la figura de Morrison se consolidó como clave en el panorama musical británico.

A finales de los sesenta cambió la isla entre el Atlántico Norte y el Mar de Irlanda por la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, donde en 1967 comenzó su carrera en solitario. Morrison dejó Nueva York tras el fallecimiento de su productor y se trasladó a Boston, ya casado con su novia estadounidense, Janet Planet. En 1968, volvió a la ciudad de los rascacielos para reunir un grupo de talentosos y legendarios músicos de jazz y grabar un disco que vio la luz en 1968. “Astral Weeks”, su LP más celebrado, elevado a la categoría de culto. Se grabó en tres días. “Es un álbum aún singular, que combina poesía callejera, improvisación de jazz, invocación celta y lamentos de Afro Celtic Blues”, se lee en la página web del artista.

MÚSICO PROLÍFICO.

Su vida en EEUU, que lo llevó aparte de a Nueva York, a Boston y California, influenció en los siguientes álbumes del artista. A principios de la década de los setenta, Morrison firmó títulos como “Moondance”, en 1970; “Tupelo Honey”, en 1971; o “Veedon Fleece”, en 1974, cuyas grabaciones compaginaba con las giras de conciertos. En 1973 se divorció de Janet Planet y en 1979 abandonó el continente americano y regresó al Reino Unido.

En 1980 publicó un disco llamado “Common One”, al que siguieron en años sucesivos “Beautiful Vision”, “Inarticulate Speech of the heart”, “No guru, no method, no teacher”, “Irish Heartbeat” y “Avalon Sunset”, entre otros. La carrera de Morrison seguía siendo prolífica. Solo en la década de los ochenta publicó ocho trabajos, casi uno por año.

Una tendencia que continuó en los siguientes diez años y, aunque a un ritmo un poco menor, también con el nuevo milenio. “Cantar es mi profesión, no hay un plan B”, dijo el irlandés a The Guardian, a propósito del lanzamiento del disco cuyo título recogía la misma idea “Born to sing: No plan B”: “Cuando escuché “Goodnight Irene”, de Leadbelly, con Sonny Terry a la armónica, fue suficiente. Todo lo demás se fue al diablo”.

Desde comienzos de los noventa, Morrison mantuvo una relación con Michelle Rocca. Se casaron en 2010, según el Belfast Telegraph, y se divorciaron en 2018, aunque ya llevaban separados desde 2013. En cuanto a descendencia, el León de Belfast tiene tres hijos: Shana Morrison, fruto de la relación con su primera esposa, y dos más con Rocca, Aibee Rocca Morrison y Fionn Ivan Patrick Morrison.

Por Manuel Noriega. EFE Reportaje

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